(Artículo publicado en Mundo Pocoyó.) Es un hecho constatado por estudios europeos realizados por el equipo de investigación EU Kids Online que el ciberbullying (acoso de niño a niño, o de adolescente a adolescente en Internet) es el riesgo con mayor incidencia en las redes sociales, puesto que esas aplicaciones web son el sustrato de la vida online de los menores. Consiste en verter una información lesiva en el contexto del entorno de la víctima en la Red Social es mucho más potente porque precisamente es donde se encuentran todas las personas que le importan, bien sean amigos del centro escolar, familiares, amistades de verano… todos se pueden enterar, de manera inmediata, de una mentira tendenciosa sobre la víctima. En definitiva, quien sufre ciberbullying está expuesto al chantaje. Por otro lado, el exceso de información personal (datos, hábitos, preferencias, imágenes, amistades…) que los menores normalmente exhiben en sus perfiles sociales es una materia prima extraordinaria para quien desee efectuar una estrategia más o menos sibilina para perjudicar e incordiar a alguien. Según Jorge Flores, experto en ciberbullying y director de PantallasAmigas, “las Redes Sociales no crean nuevos riesgos, pero es evidente que su naturaleza y forma de funcionamiento, unidas a la imprudencia y desconocimiento de algunos de sus miembros, aumenta las ocasiones en que estos se producen. Aunque la mayoría de las redes sociales prohíben el registro a quienes...
Recientemente conocimos el caso de un hombre que había contactado con una menor a través de la red social de Internet Tuenti y luego la amenazó con enseñar las imágenes comprometidas que ella le había enviado para conseguir la cita en la que presuntamente la violó. Los adolescentes utilizan cada vez más imágenes en las que aparecen medio desnudos o en actitudes sensuales para ligar a través de las nuevas tecnologías (últimamente cada vez más teléfono móvil). Y muchas veces esas imágenes salen del contexto en que se hicieron y enviaron, o se envían a personas que no son quienes dicen ser, y se vuelven en su contra con consecuencias perjudiciales o penales; incluso trágicas. Tan dramáticas como lo fueron para Tiri, el niño estonio de 11 años que se suicidó después de que su acosador distribuyera desde Puerto Real (Cádiz) entre todos sus amigos las fotografías en que aparecía semidesnudo. O el caso de Jesse Logan, la estadounidense de 18 años que se ahorcó después de haber visto difundida una foto comprometida que le había enviado al que entonces era su novio. Los más expuestos son los jóvenes entre 13 y 17 años, según Jorge Flores Fernández, director de PantallasAmigas, una iniciativa de promoción de la seguridad de los jóvenes en las nuevas tecnologías. “Lo hacen para ligar, coquetear, o simplemente relacionarse y divertirse. Otras veces lo hacen...
PantallasAmigas es una iniciativa por el uso seguro y saludable de Internet y otras TIC en la infancia y en la adolescencia, y por una ciudadanía digital responsable.