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1) ¿Qué se
entiende por ciberbullying?
Es el uso de los medios telemáticos (Internet, telefonía
móvil y videojuegos online principalmente) para ejercer el acoso
psicológico entre iguales. No se trata aquí el acoso o
abuso de índole estrictamente sexual ni los casos en los que personas
adultas intervienen.
2) ¿Qué tiene que ver el ciberbullying
con el bullying o acoso escolar?
No son tan similares como podría pensarse. En ambos se da un
abuso entre iguales pero poco más tienen que ver en la mayoría
de los casos. El ciberbullying atiende a otras causas, se manifiesta
de formas muy diversas y sus estrategias de abordamiento y consecuencias
también difieren. Sí es bastante posible que el bullying
sea seguido de ciberbullying. También es posible que el ciberbullying
pueda acabar también en una situación de bullying, pero
desde luego esto último sí que es poco probable.
3) ¿Cómo se manifiesta el ciberbullying?
Las
formas que adopta son muy variadas y sólo se encuentran limitadas
por la pericia tecnológica y la imaginación de los menores
acosadores, lo cual es poco esperanzador. Algunos ejemplos concretos
podrían ser los siguientes: - Colgar en Internet una imagen comprometida
(real o efectuada mediante fotomontajes) datos delicados, cosas que
pueden perjudicar o avergonzar a la víctima y darlo a conocer
en su entorno de relaciones.
- Dar de alta, con foto incluida, a la víctima en
un web donde se trata de votar a la persona más fea, a la menos
inteligente...y cargarle de “puntos” o “votos” para que aparezca en
los primeros lugares.
- Crear un perfil o espacio falso en nombre de
la víctima,
donde se escriban a modo de confesiones en primera persona determinados
acontecimientos personales, demandas explícitas de contactos
sexuales...
- Dejar comentarios ofensivos en foros o participar
agresivamente en chats haciéndose pasar por la víctima de manera que
las reacciones vayan posteriormente dirigidas a quien ha sufrido la usurpación
de personalidad.
- Dando de alta la dirección de correo electrónico
en determinados sitios para que luego sea víctima de spam, de
contactos con desconocidos...
- Usurpar su clave de correo electrónico para, además
de cambiarla de forma que su legítimo propietario no lo pueda
consultar, leer los mensajes que a su buzón le llegan violando
su intimidad.
- Provocar a la víctima en servicios web que cuentan
con una persona responsable de vigilar o moderar lo que allí pasa
(chats, juegos online, comunidades virtuales...) para conseguir una reacción
violenta que, una vez denunciada o evidenciada, le suponga la exclusión
de quien realmente venía siendo la víctima.
- Hacer circular rumores en los cuales a la víctima
se le suponga un comportamiento reprochable, ofensivo o desleal,
de forma que sean otros quienes, sin poner en duda lo que leen, ejerzan
sus propias formas de represalia o acoso.
- Enviar menajes amenazantes por e-mail o SMS,
perseguir y acechar a la víctima en los lugares de Internet en los se relaciona
de manera habitual provocándole una sensación de completo
agobio.
4) Factores que hacen que el ciberbullying
sea un fenómeno
creciente
ALTA DISPONIBILIDAD
Las nuevas tecnologías (Internet, móvil...) que son el
medio o sustrato sobre el que se realiza el ciberabuso, están
presentes cada vez en más lugares y durante más tiempo
en la vida de niños y adolescentes. Esto significa que el acoso
se puede perpretar en cualquier lugar y momento sin necesidad de que
abusón y víctima coincidan ni en el espacio ni en el tiempo.
Por ejemplo, quien abusa puede mandar una amenaza desde cientos de kilómetros
a medianoche y quien lo recibe lo hará cuando a la mañana
siguiente abra su correo electrónico.
IMPORTANCIA EN AUMENTO
El que podemos llamar “cuarto espacio de socialización” (tras
el hogar, la escuela y la comunidad), el formado por el ciberespacio
entendido como ese “lugar” donde las formas de ser, estar y relacionarse
se crean y reinventan por momentos, tiene cada vez más importancia
en la vida de nuestros menores. En consecuencia, un acoso en este “mundo” puede
llegar a ser tan o más traumático que una situación
de abuso en el centro escolar.
MENOR PERCEPCIÓN DEL DAÑO CAUSADO
Cuando el abuso se produce de la manera tradicional,
víctima
y verdugo se conocen, están cerca o incluso cara a cara, de manera
que tanto el que abusa como el grupo de testigos pueden asistir de manera
directa a las consecuencias y secuelas del abuso. En los casos de Ciberbullying
esto no es así, con lo que la remisión de la actitud acosadora
o la intervención defensiva de los testigos es improbable. No
es fácil en este caso que por empatía alguien se desista
en su actitud o actúe a favor de la víctima.
MAYOR NÚMERO DE CANDIDATOS
La víctima no tiene por qué ser un compañero de
clase o un vecino de la calle de al lado. Puede ser cualquiera al que
lleguemos a través de Internet, el móvil o los videojuegos.
Quien abusa no tiene porqué ser grande, ni fuerte, ni valiente,
ni contar con el beneplácito del grupo, ni estar protegido por
terceros. En este contexto que exige tan pocas condiciones a las partes
intervinientes las posibles combinaciones son enormes.
SENSACIÓN DE IMPUNIDAD
Detrás del ordenador, el acosador tiene la sensación de
resultar completamente anónimo, aunque no sea así del todo,
dado que el ordenador deja rastro cuando actúa en Internet. Lo
que sí es cierto es que aunque descubran su identidad (bien porque
se desvela o bien porque ha intervenido la policía en los casos
más graves) tampoco es común que se enfrenten a las represalias
de la víctima, sus compañeros o amigos, los responsables
escolares, sus padres...
ADOPCIÓN DE ROLES Y ACTITUDES ACEPTADAS
En ocasiones, el abuso se produce como un juego
en el que quien acosa no es consciente del daño que ejerce. Otras veces ocurre que ni
siquiera se plantean las consecuencias de su acción, ya que ésta
se atribuye a un personaje o rol que es interpretado en la Red. Estas
dos circunstancias, junto con el caso en que una broma es malinterpretada
por el receptor, son tres casos donde quien ciberacosa no es siquiera
consciente de ello lo que hace imposible que se reconozca en su papel
y lo abandone.
CARACTERÍSTICAS PROPICIAS DE INTERNET
La fácil agrupación de hostigadores, a quienes se puede
pedir su colaboración de manera fácil y económica,
sean personas conocidas o no y la cómoda reproducción y
distribución de contenidos de carácter audiovisual son
otros factores que en determinadas circunstancias resultan determinantes
para que surja o se consolide una situación de ciberacoso.
MIEDO A LA PÉRDIDA DE PERMISOS DE USO
En ocasiones, los menores acosados no piden ayuda
dado que temen que la consecuencia de confesarse “metidos en problemas” (aunque sea en un
papel de víctima que no todos los adultos saben reconocer) sea
la pérdida de sus privilegios en lo relacionado con el uso de
Internet, el telefono móvil o los videojuegos (entendidos como
condiciones de uso acordadas en el seno familiar: horarios, duración...).
Esto provoca que el incidente sea manejado durante demasiado tiempo por
el menor, con el consiguiente riesgo de empeoramiento de la situación
y de sufrimiento psicológico excesivo.
5) Consejos para los menores
- Sé muy cuidadoso con los datos personales, dónde
aparecen y a quién se proporcionan: nombre, teléfono, dirección,
fotografías, centro escolar... Cuanto menos sepan de uno, mejor.
Ten en cuenta también lo que en los chats expones de modo abierto
o incluso en las salas privada, ya que pueden ser pistas que otros
usen para obtener vuestros datos. Usa siempre apodos y nombre figurados.
- Presta especial atención a la netiqueta (reglas
de comportamiento en Internet, como saludar, usar emoticonos para expresar
estados de ánimo, no escribir en mayúsculas...). Además,
hay que tener muy en consideración que los interlocutores pueden
tener otra cultura, otra realidad social o malinterpretar lo que estamos
queriendo decir en realidad. Si hay un malentendido, trata de aclararlo
con cortesía.
- Nunca debes responder a una provocación y mucho
menos si eres presa de la furia. Es mejor calmarse antes. Si contar hasta
diez no te vale, haz algo que te entretenga durante unos minutos antes
de volver a sentarte delante del ordenador. Responder suele ser la mayor
alegría para le puedes dar al ciberabusón además
de significar con casi toda seguridad un agravamiento del problema.
- Cuando una amenaza o un acoso es persistente,
hay que guardar lo que se pueda a modo de prueba de lo sucedido (aunque
no tenga validez legal es recomendable guardar o imprimir el mensaje
o una captura de pantalla, por ejemplo) cerrar la conexión
y pedir ayuda a una persona adulta.
- En previsión de que hayan podido publicar
online cosas sobre ti, puedes usar Google para buscar tus datos (nombre,
apodo...) para ver si hay algo en la Red que hace referencia a tu persona.
6) Consejos para los adultos
- Los adultos deben transmitir a los menores la confianza
suficiente como para que recurran a ellos en caso de apuro.
- No tienen que reaccionar de forma brusca porque
eso no ayuda a mejorar las cosas, sino que deben prestar atención a la
gravedad y frecuencia del acoso (para tratar de calibrar su magnitud)
así como a la manera en que la víctima lo sufre. Apoyar
al menor es lo primero de forma que remita su angustia. Luego ya llegará el
momento de actuar.
- Cuando se dan amenazas graves de daño físico directo el
tema debe tomarse muy en serio, máxime cuando nos consta que quien
acosa dispone de datos personales concretos del menor como dirección
o centro escolar. Recurrir a la policía no está de
sobra en estos casos.
Jorge
Flores Fernández
Coordinador
de PantallasAmigas
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