• Investigadores de las universidades de Oviedo y Politécnica de Madrid analizaron entre 2016 y 2023 los datos de encuestas nacionales representativas de la población adulta española y los publicaron en Psychosocial Intervention. 
  • El porcentaje de personas clasificadas como adictas al smartphone pasó del 4,9 % al 16,6 %, mientras los síntomas depresivos aumentaban y el apoyo social disminuía. 
  • Quienes más aumentaron sus síntomas de adicción fueron también quienes más empeoraron en depresión y apoyo social, en todos los grupos de género y edad excepto los mayores de 54 años. 
La adicción al smartphone aumentó en España entre 2016-2023 y se asocia con más depresión y menos apoyo social

La adicción al smartphone aumentó en España entre 2016-2023 y se asocia con más depresión y menos apoyo social

La llegada de los smartphones inauguró una nueva era de conectividad móvil. Desde entonces, investigadores y responsables públicos se preguntan qué efecto tiene el uso excesivo del teléfono sobre el bienestar de las personas. Buena parte de la evidencia procede de muestras pequeñas o de estudios que solo captan un momento concreto. Este trabajo aporta una de las imágenes más completas para España: siete años de seguimiento (2016-2023) con muestras representativas de la población internauta de 18 a 75 años.

Los resultados muestran una evolución preocupante:

• Los síntomas de adicción al smartphone casi se duplicaron, de 0,93 a 1,93 en una escala de 0 a 8. 
• El porcentaje de personas clasificadas como adictas pasó del 4,9 % al 16,6 %: de 1 de cada 20 a aproximadamente 1 de cada 6. 
• Los síntomas depresivos subieron de 1,81 a 1,96 en una escala de 1 a 4, un aumento del 8,3 %. 
• El apoyo social bajó de 3,52 a 3,43 en una escala de 1 a 5. 

Los autores reconocen que el cambio en depresión es modesto y que su significación estadística puede deberse en parte al gran tamaño de la muestra. Aun así, recuerdan que pequeños desplazamientos en indicadores de salud mental tienen relevancia para la salud pública cuando afectan a toda una población.

Lo más relevante es cómo se relacionan estas tendencias. En las personas cuyos síntomas de adicción crecieron más, aumentaron también los síntomas depresivos y disminuyó el apoyo social. Además, quienes partían de más depresión y menos apoyo social tenían más probabilidad de acabar clasificados como adictos durante el seguimiento.

Por género y edad, las mujeres partían de niveles de adicción algo más altos que los hombres. A lo largo del estudio, el 36 % de las mujeres y el 30 % de los hombres fueron clasificados como adictos en algún momento. Las diferencias por edad son mucho mayores: entre el 44 % y el 54 % de los menores de 35 años cumplieron el criterio de adicción en algún momento del seguimiento. El aumento de los síntomas fue similar en todos los grupos. La asociación con la depresión y el apoyo social se observó en todos los grupos, salvo en los mayores de 54 años, donde no alcanzó significación estadística.

Este resultado matiza la idea de que jóvenes y adolescentes son más sensibles a los efectos negativos del smartphone. Según los autores, la asociación con el malestar es comparable entre grupos, pero los jóvenes y las mujeres presentan niveles de adicción más altos, y por eso es previsible que sufran sus consecuencias con más intensidad.

Conviene leer estos resultados como asociaciones y no como relaciones causales. Los datos son autoinformados, y el estudio no permite saber si el uso problemático empeora el bienestar, si el malestar empuja a un uso problemático o si ambos procesos se retroalimentan. Su valor está en mostrar, con datos nacionales y a lo largo del tiempo, que estos indicadores han evolucionado en la misma dirección, y en ofrecer a investigadores y responsables de políticas públicas una base sólida para orientar la prevención. Los datos están disponibles en abierto en el portal del Ontsi, se realizaban cada seis meses y en cada oleada responden unas 3.500 personas. Los investigadores midieron los síntomas de adicción al smartphone (con un punto de corte para clasificar a las personas como adictas), los síntomas depresivos y el apoyo social de las personas más cercanas: pareja o confidente, familia y amistades.

El estudio forma parte del proyecto de la convocatoria Conecta de Fundación «la Caixa» «Estrategias para mejorar el bienestar emocional: Hacia un uso más saludable del Smartphone», liderado por la Universidad Politécnica de Madrid, con la participación de la Universidad de Oviedo, PantallasAmigas y Cáritas Diocesanas. Cuenta también con financiación del Principado de Asturias, del Ministerio de Ciencia e Innovación y de la Dirección General de Ordenación del Juego.
 

1. Herrero, J., Torres, A., Urueña, A., Nadir, S., & Erdem, H. D. (2026). A seven-year follow-up of smartphone addiction and psychological and social adjustment in the adult Spanish population. Psychosocial Intervention, 35, Article e260819.

https://doi.org/10.5093/pi2026a11



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