La transformación digital ha cambiado profundamente la manera en que aprendemos, enseñamos y nos relacionamos. En este contexto, la Comisión Europea ha dado un paso clave al publicar un modelo para integrar el bienestar en la educación digital, situando a las personas, y no a la tecnología, en el centro del proceso educativo.
El informe «Promoting Well-being in Digital Education: Proposal for a Model of Emerging Practices», publicado en diciembre de 2025 y elaborado por el Joint Research Centre (JRC), propone un enfoque integral para garantizar que el uso de tecnologías digitales en la educación no solo mejore el aprendizaje, sino que también proteja y promueva el bienestar del alumnado, el profesorado y la comunidad educativa en su conjunto.
Este avance marca un punto de inflexión en las políticas educativas europeas: ya no se trata únicamente de digitalizar las aulas, sino de diseñar y sostener entornos digitales que cuiden a las personas y favorezcan experiencias educativas equilibradas y significativas.
Entre las principales claves que destaca el informe:
- El bienestar digital va más allá de la prevención de riesgos: incluye autonomía, sentido, equilibrio y relaciones saludables con la tecnología.
- El papel de las personas educadoras, formadoras y organizaciones es central para modelar prácticas digitales conscientes y responsables.
- Se identifican prácticas emergentes que ya están funcionando en distintos contextos educativos europeos y que pueden escalarse.
- El diseño de entornos digitales debe incorporar criterios de bienestar desde el inicio, no como un añadido posterior.
El informe refuerza la idea de que una educación digital de calidad debe integrar de manera inseparable competencias, cuidado y bienestar, alineando políticas, metodologías y prácticas cotidianas.
Un marco europeo que evoluciona
El modelo no aparece de forma aislada. Forma parte de una estrategia más amplia de la Unión Europea que busca adaptar la educación a los desafíos de la era digital sin perder de vista el bienestar.
En los últimos años, diferentes iniciativas han ido marcando este camino. Las conclusiones del Consejo de la UE de 2022 ya señalaban que la transformación digital «afecta a la vida cognitiva, física, social y emocional» del alumnado, subrayando la necesidad de actuar.
En paralelo, el Plan de Acción de Educación Digital 2021-2027 ha impulsado dos grandes objetivos: mejorar los ecosistemas educativos digitales y reforzar las competencias digitales de la ciudadanía. El modelo de bienestar viene a completar este enfoque, aportando una dimensión más humana. A ello se suman otras normativas y estrategias europeas, como el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD), la Ley de Servicios Digitales o las recomendaciones sobre éxito escolar y salud mental.
Además, las prioridades políticas para el periodo 2024 – 2029 ponen el foco en cuestiones especialmente relevantes para el bienestar digital, como el impacto de las redes sociales, los diseños digitales adictivos o el ciberacoso. Paralelamente, iniciativas como la “Unión de las Capacidades” de 2025 incorporan la alfabetización en inteligencia artificial y la actualización del marco de competencias digitales.
Podríamos decir que Europa está pasando de preguntarse «cómo digitalizar la educación» a plantearse «cómo hacerlo sin perjudicar e incluso mejorando el bienestar de las personas«.
Un estudio para comprender y actuar
En este contexto, el informe elaborado por el Joint Research Centre (JRC) y Visionary Analytics busca profundizar en la relación entre bienestar y educación digital en Europa.
Para ello, analiza políticas existentes, recopila evidencias en 12 centros educativos de cuatro países y consulta a múltiples actores del ámbito educativo. El resultado es doble: por un lado, una mejor comprensión del fenómeno; por otro, herramientas prácticas para actuar, como un modelo de prácticas emergentes y un conjunto de recomendaciones.
Principales conclusiones: hacia un enfoque integral
Uno de los mensajes más claros del estudio es que el bienestar en la educación digital no puede abordarse de forma aislada. Requiere una visión integrada que conecte políticas educativas, tecnológicas y sociales.
Esto implica coordinar estrategias sobre bienestar con aquellas centradas en la digitalización, con el objetivo de crear entornos educativos más inclusivos y adaptados a las necesidades de alumnado y profesorado.
En este sentido, el informe subraya la importancia de un uso equilibrado de la tecnología. Aunque sus beneficios educativos son evidentes, es fundamental utilizarla de forma consciente para evitar impactos negativos en la salud física, mental y social. Se recomienda, por ejemplo, adaptar su uso a la edad, priorizar objetivos pedagógicos claros y combinar actividades digitales con metodologías sin pantallas.
Otro aspecto clave es el diseño de la propia tecnología. Elementos como la privacidad, la seguridad, la accesibilidad o los mecanismos de interacción influyen directamente en el bienestar. Por ello, el informe destaca la necesidad de desarrollar herramientas digitales centradas en el usuario y alineadas con principios educativos.
La brecha digital, un desafío persistente
El estudio también pone de relieve que la brecha digital sigue siendo una barrera importante. No se trata solo de acceso a dispositivos, sino también de diferencias en competencias digitales, recursos educativos y condiciones socioeconómicas.
Estas desigualdades pueden afectar directamente al bienestar, generando situaciones de desventaja o exclusión. Por ello, se considera imprescindible garantizar un acceso equitativo a la tecnología y reforzar la formación tanto de alumnado como de docentes.
El valor de la comunidad educativa
Otro de los hallazgos más relevantes es la eficacia de los enfoques integrales de centro. Las prácticas más exitosas son aquellas que implican a toda la comunidad educativa: equipos directivos, profesorado, estudiantes, familias e incluso agentes externos.
Este enfoque colaborativo permite generar una responsabilidad compartida en torno al bienestar digital. La sensibilización y la formación de todos los actores se identifican como elementos clave para avanzar en esta dirección.
Además, el informe destaca la importancia de la colaboración entre diferentes sectores: responsables políticos, centros educativos, empresas tecnológicas y profesionales de la salud. Solo a través de este trabajo conjunto es posible diseñar estrategias eficaces y sostenibles.
Impacto real de la tecnología en el bienestar
El uso de tecnologías digitales en la educación tiene un impacto directo en la vida diaria de estudiantes y docentes. Por un lado, puede mejorar el aprendizaje, la interacción social y el acceso a recursos. Por otro, puede generar efectos negativos como fatiga, problemas de sueño, distracciones, ansiedad o incluso comportamientos adictivos.
A esto se suma la creciente difuminación entre el uso educativo y el uso personal de la tecnología. Dispositivos como móviles o aplicaciones de mensajería se utilizan tanto para tareas escolares como para el ocio, lo que dificulta establecer límites claros.
Este contexto refuerza la necesidad de educar no solo en el uso de herramientas digitales, sino en la gestión del propio entorno digital.
Un modelo para avanzar
Como respuesta a estos desafíos, el informe propone un Modelo de Prácticas Emergentes para promover el bienestar en la educación digital. Se trata de un marco flexible que orienta a los centros educativos en el diseño, implementación y evaluación de iniciativas.
El modelo incluye aspectos como:
- El desarrollo de competencias socioemocionales.
- El uso equilibrado de la tecnología.
- La promoción de hábitos saludables.
- La adaptación del currículo.
- La inclusión y la accesibilidad.
- La colaboración con proveedores tecnológicos.
Este enfoque permite adaptar las estrategias a distintos contextos, manteniendo siempre el bienestar como eje central.

Modelo de prácticas emergentes para promover el bienestar en la educación digital. Infografía elaborada por intef.es a partir del diseño de la Figura 5 del documento “Promoting Well-being in Digital Education: Proposal for a Model of Emerging Practices”
Un modelo basado en prácticas emergentes
El corazón del informe es la propuesta de un «Modelo de Prácticas Emergentes» que sirve como guía para integrar el bienestar en los sistemas educativos. Este modelo no es una receta cerrada, sino un marco flexible que recoge experiencias reales de centros educativos europeos y propone líneas de acción adaptables a distintos contextos.
Entre sus elementos clave destacan:
1. Enfoque de centro (whole-school approach)
El bienestar digital no puede depender únicamente del profesorado o de una asignatura concreta. Requiere una implicación global de toda la comunidad educativa:
- Equipos directivos
- Docentes
- Estudiantes
- Familias
- Agentes externos
Este enfoque promueve una responsabilidad compartida y coherente en torno al uso de la tecnología.
2. Uso equilibrado y consciente de la tecnología
Uno de los mensajes más claros del informe es la necesidad de evitar el uso excesivo o indiscriminado de dispositivos digitales.
Se apuesta por:
- Integrar tecnologías con un propósito pedagógico claro.
- Adaptar su uso a la edad del alumnado.
- Combinar actividades digitales y no digitales.
- Fomentar pausas y hábitos saludables.
No se trata de reducir la tecnología, sino de utilizarla mejor.
3. Desarrollo de competencias digitales críticas
El bienestar digital no se logra solo limitando riesgos, sino también empoderando a las personas. Por ello, el modelo insiste en la importancia de desarrollar competencias que permitan:
- Navegar de forma segura.
- Identificar riesgos (desinformación, ciberacoso, etc.)
- Gestionar el tiempo de uso.
- Comunicarse de forma respetuosa.
En definitiva, formar ciudadanos digitales responsables y críticos.
4. Diseño tecnológico centrado en el usuario
El informe también pone el foco en las propias tecnologías educativas (EdTech). No basta con enseñar a usarlas: deben estar diseñadas para proteger el bienestar.
Se destacan aspectos como:
- Privacidad y protección de datos.
- Accesibilidad para todos los estudiantes.
- Interfaces que reduzcan la distracción.
- Herramientas que favorezcan la interacción positiva.
Esto implica una mayor colaboración entre el sector educativo y las empresas tecnológicas.
5. Inclusión y reducción de la brecha digital
El bienestar digital no puede existir si no hay igualdad de oportunidades. El informe subraya que la brecha digital, en acceso, competencias o recursos, sigue siendo un problema importante en Europa.
Por ello, el modelo promueve:
- Acceso equitativo a dispositivos y conectividad.
- Apoyo a estudiantes vulnerables.
- Formación para docentes y familias.
La inclusión es una condición imprescindible para el bienestar.
La necesidad de seguir investigando
El informe también advierte de que el bienestar en la educación digital es un ámbito en constante evolución. La aparición de nuevas tecnologías, como la inteligencia artificial o la realidad virtual, plantea retos que aún están por comprender completamente.
Entre las cuestiones que requieren mayor investigación se encuentran:
- El impacto de estas tecnologías en el desarrollo cognitivo y emocional.
- La exposición a contenidos inapropiados.
- La gestión de la atención en entornos digitales.
- La relación entre uso intensivo de pantallas y bienestar.
Contar con evidencia actualizada será fundamental para adaptar las políticas y ofrecer respuestas eficaces.
Mirando hacia el futuro
Los resultados de este estudio contribuirán a futuras iniciativas europeas, como la hoja de ruta hacia 2030 en educación digital y competencias. Además, se complementan con otras líneas de investigación del JRC sobre salud mental, redes sociales, soledad o ciberacoso.
Todo ello apunta a una misma dirección: avanzar hacia una educación digital que no solo sea innovadora, sino también segura, inclusiva y centrada en las personas.
Iniciativas para promover el bienestar en la educación digital (WBDE)
El informe detalla 13 iniciativas para promover el bienestar en la educación digital (WBDE). A continuación, se presenta un resumen de cada una de ellas centrándonos en la número 3.
El proyecto ENDING (ICT & Early School Leaving: Developing a New Methodology to Empower Children in Digital WellbeIng and Critical ThiNkinG) es una asociación estratégica (Policía Nacional, Fundación MAPFRE y PantallasAmigas, de España; Stiftung Digitale Chancen de Alemania; y el Instituto Politécnico de Porto, de Portugal), dirigida a estudiantes de secundaria de entre 11 y 14 años. Su objetivo principal es prevenir el abuso de las TIC y reducir el abandono escolar prematuro mediante una metodología basada en el aprendizaje entre iguales (peer-learning).
La propuesta de ENDING consiste en involucrar a los tres actores claves en la concienciación, identificación y solución de los problemas causados por el mal uso de las tecnologías digitales: las familias, los docentes y los propios estudiantes. Así, para cada uno de ellos se ha diseñado una guía en la que se describen los diferentes riesgos para la salud (física y mental) a los que se exponen los menores, así como los peligros para su seguridad derivados de la interacción en las redes sociales, el juego online, etc.
Desde la web www.endingproject.eu se pueden descargar gratuitamente todas las guías y materiales del proyecto. Las guías, así como el Apéndice metodológico, se encuentran disponibles en inglés, portugués, español y alemán.
Listado de los 13 «Boxes» (Prácticas emergentes que ya están funcionando)
- Box 1. Practice for safety: Internet Matters #5: Describe prácticas centradas en la seguridad en internet.
- Box 2. Practice for teachers and educators: KID_ACTIONS #2 on cyberbullying: Se enfoca en la formación docente para combatir el ciberacoso.
- Box 3. Practice on group-based pedagogical approach: ENDING Project #21: Detalla la metodología de aprendizaje entre pares del proyecto ENDING.
- Box 4. Practice on psychological well-being: SOLIS #20: Estrategias para promover el bienestar emocional a través de la narrativa digital.
- Box 5. Practice on the use of novel technologies: 3D4VIP #19: Uso de impresión 3D para la inclusión de estudiantes con discapacidad visual.
- Box 6. Practice on the use of digital games and gamified apps: Youth Against Cyber-bullying #8: Empleo de la gamificación para prevenir el acoso escolar.
- Box 7. Stakeholders’ input: example of practice on school networks: INDIRE: Información sobre redes escolares en Italia para la innovación educativa.
- Box 8. Stakeholders’ input: Example of practices on school networks: Avanguardie Educative, Piccole Scuole: Ejemplos de redes que apoyan escuelas rurales o innovadoras.
- Box 9. European Commission’s Guidelines for school leaders, teachers and educators supporting WBDE: Directrices sobre desinformación, alfabetización digital y salud mental.
- Box 10. Stakeholders’ input: Example of practice on community engagement: Educational Pacts: Describe pactos comunitarios para un entorno educativo integral.
- Box 11. European Commission’s Guidelines for school leaders, teachers and educators supporting WBDE: Segunda parte de las guías de la Comisión Europea, incluyendo ética en la IA.
- Box 12. Good practices on equipping educators with digital competences to navigate Digital Education Ecosystems (DEE): Buenas prácticas para mejorar las competencias digitales de los docentes.
- Box 13. European Commission’s Guidelines for school leaders, teachers and educators supporting WBDE: Directrices adicionales sobre la elección de contenidos digitales educativos.
Conclusión
La apuesta de la Unión Europea por integrar el bienestar en la educación digital marca un cambio significativo en la forma de entender la transformación educativa.
Más allá de la tecnología, el foco se sitúa en cómo esta influye en la vida de las personas. El reto no es solo digitalizar la educación, sino hacerlo de manera que contribuya al desarrollo integral del alumnado.
En un entorno cada vez más digitalizado, garantizar el bienestar no es un complemento, sino una condición imprescindible para una educación de calidad.
Descargar PDF: Informe: “Promoting Well-being in Digital Education, Proposal for a Model of Emerging Practices”
