- El informe publicado en septiembre de 2026 compara datos de 2019–2020 y 2022–2023 y sitúa el uso medio de pantallas en casi 3 horas y 45 minutos diarios.
- En la segunda edición, el 71,7 % de la población de 8 a 16 años supera el criterio de dos horas al día utilizado para comparar los resultados.
- La adolescencia y las desigualdades sociales requieren especial atención a la hora de promover hábitos digitales saludables.
El uso de pantallas ocupa cada vez más tiempo en la vida de niños, niñas y adolescentes. El informe de la Gasol Foundation “Pantallas, infancia y adolescencia en España: situación actual y retos”, elaborado a partir del estudio PASOS y publicado en septiembre de 2026, aporta datos para orientar la educación y el acompañamiento digital.
La pregunta para las familias y los centros educativos es cómo favorecer un uso que deje espacio al descanso, al movimiento y a la convivencia. Conocer los hábitos y el contexto en el que se producen ayuda a plantear acuerdos y alternativas realistas.
Más tiempo de pantallas y mayor uso en la adolescencia
En una semana habitual, el promedio diario pasa de 207,8 minutos en PASOS 2019–2020 a 224,7 minutos en PASOS 2022–2023: una diferencia de 16,9 minutos al día. En la segunda edición, el 71,7 % supera las dos horas de referencia, frente al 67,9 % en la primera. El aumento es de 3,8 puntos porcentuales.
La diferencia por edad es considerable. Entre los 13 y los 16 años, el tiempo medio llega a 284,8 minutos al día, unas 4 horas y 45 minutos. En la infancia, de 8 a 12,99 años según la clasificación del informe, se sitúa en 176,3 minutos, unas 2 horas y 56 minutos. El 91,8 % de adolescentes supera el criterio de dos horas.
La tableta y el teléfono inteligente también ganan presencia: el porcentaje que dedica más de dos horas diarias exclusivamente a estos dispositivos entre semana pasa del 24,3 % al 32,5 %. Hablar solo del móvil puede dejar fuera otras pantallas que forman parte del día a día.
El contexto familiar y social también cuenta
El informe observa más tiempo de pantallas en determinados grupos con condiciones socioeconómicas menos favorables. Por ejemplo, la diferencia según si madres, padres o personas tutoras tienen estudios universitarios alcanza 45,9 minutos diarios en la segunda edición. Son diferencias entre grupos; no explican por sí solas las causas ni permiten juzgar a una familia. La prevención necesita también alternativas de ocio accesibles y apoyo educativo.
Cómo interpretar los datos sin confundir tiempo y adicción
Este informe analiza 6.170 participantes de dos muestras de población escolarizada en España de 8 a 16 años: 3.352 de 2019–2020 y 2.818 de 2022–2023. Compara estudios transversales, no el seguimiento individual de los mismos menores. Aunque los periodos se sitúan antes y después de la fase aguda de la COVID-19, el diseño no permite atribuir los cambios a la pandemia.
El uso de ordenador, televisión, videojuegos y tableta o teléfono se recoge mediante cuestionarios respondidos por los propios menores. Las cifras son estimaciones de tiempo declarado y no registros automáticos de los dispositivos. Superar dos horas tampoco equivale a un diagnóstico de adicción ni demuestra que las pantallas causen por sí solas problemas de salud.
Los 120 minutos diarios son el criterio analítico elegido para mantener la comparación entre ediciones. El propio informe aclara que no constituyen una recomendación universal actual para toda la población de 8 a 16 años. La edad, los contenidos, la finalidad y el contexto de uso deben formar parte de la valoración.
Pautas para acompañar un uso saludable de las pantallas
A partir de estos resultados, familias y educadores pueden revisar las rutinas con propuestas como las siguientes. Son pautas educativas, no medidas cuya eficacia haya evaluado este informe.
- Conocer el uso real. Conversar sobre qué pantallas se utilizan, para qué y en qué momentos. Revisar juntos el tiempo de uso puede ayudar a reconocer hábitos.
- Acordar rutinas y dar ejemplo. Definir momentos para desconectar, proteger las comidas y el descanso, y aplicar acuerdos que también impliquen a las personas adultas.
- Facilitar alternativas. Reservar tiempo para actividad física, juego, lectura y encuentros presenciales, con opciones ajustadas a los recursos de cada familia.
- Observar cómo afecta al día a día. Además de contar minutos, atender a si el uso interfiere con el sueño, las tareas o las relaciones, y buscar orientación profesional si la dificultad persiste.
Educar para el bienestar digital implica escuchar a niños, niñas y adolescentes y acompañarlos con acuerdos que puedan sostenerse. Los datos de PASOS ayudan a identificar dónde hace falta dedicar más atención y apoyo.
Fuente y recursos relacionados
- Gasol Foundation · Estudio PASOS y acceso a sus informes
- Informe PASOS 2026 · Fuente de los datos, pp. 15–20, 25, 31, 38 y 46
- PantallasAmigas · 10 Trucos para reducir el uso del móvil
Nota de edición: para el porcentaje de la segunda edición se utiliza el 71,7 % de la figura 18 (p. 31). El resumen inicial presenta un 69,6 % como cifra conjunta; no se han intercambiado ambos valores.
































