David Cervera, bajo el cargo de Director General de Bilingüismo y Calidad de la Enseñanza de la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid, participó en la segunda mesa de las V Jornadas Salud Digital, titulada “luces y sombras para el desarrollo personal y el bienestar emocional del alumnado”, celebrada el pasado 24 de junio de 2025, organizada por Fundación MAPFRE y PantallasAmigas.
En el marco de las V Jornadas Salud Digital: «Inteligencia artificial: retos y oportunidades para una infancia y juventud saludable», la intervención de David Cervera, Director General de Bilingüismo y Calidad de la Enseñanza de la Comunidad de Madrid, dentro de la segunda mesa titulada “Luces y sombras para el desarrollo personal y el bienestar emocional del alumnado”. Su ponencia «IA retos y oportunidades para una infancia y juventud saludable», ofreció una mirada realista y pedagógica sobre el papel de la tecnología y la inteligencia artificial en el sistema educativo.
Desde el inicio, Cervera dejó clara una idea central: la escuela no puede vivir de espaldas al mundo digital. “Nuestros alumnos tienen que estar formados en lo que les va a tocar vivir, que es en un mundo digital y por lo tanto la escuela no puede estar de espaldas a ello”.
El sistema educativo madrileño ante la transformación digital
El ponente contextualizó su discurso con cifras que reflejan la magnitud del reto. La Comunidad de Madrid cuenta con más de 1.230.000 alumnos en enseñanzas no universitarias y cerca de 1.700 centros educativos, atendidos por más de 106.000 docentes. Esta diversidad de edades, perfiles y necesidades convierte a la tecnología en un apoyo clave para atender la heterogeneidad del alumnado.
En este contexto, Cervera subrayó que la tecnología puede ser un aliado para la equidad educativa: «La tecnología también nos va a ayudar en cómo poder atender a esa diversidad dentro del alumnado».
La formación del profesorado como eje clave
Uno de los pilares de su intervención fue la formación docente. Según explicó, más de 80.000 profesores ya cuentan con una acreditación en competencia digital, estructurada en niveles desde A1 hasta C2. Esta formación no solo persigue el manejo técnico de herramientas, sino su correcta integración pedagógica.
«Los niveles B1 y B2 garantizan que ese docente sabe cómo implementar la tecnología dentro del aula de forma educativa«, explicó, destacando que los niveles más avanzados permiten generar buenas prácticas y transferir conocimiento entre docentes.
Tecnología sí, pero con sentido educativo y ético
Cervera fue tajante frente a discursos que abogan por eliminar la tecnología del aula. «Retirar la tecnología no es lo más adecuado, porque realmente la tecnología lo que hace en el ámbito educativo es enseñarles en el buen uso de esa herramienta». La clave, insistió, está en un uso adecuado, seguro y adaptado a cada etapa educativa.
En este punto, introdujo el concepto de «tecnología transparente«, entendida como aquella que se utiliza cuando es necesaria, sin convertirse en un fin en sí misma, sino al servicio del aprendizaje, el pensamiento crítico y la comunicación.
Proyectos educativos que integran tecnología y bienestar
Durante la ponencia, se presentaron varios proyectos impulsados desde la Consejería que ejemplifican esta integración. Entre ellos, destacó CanSat, un proyecto de secundaria en el que el alumnado diseña y lanza un minisatélite, combinando investigación, trabajo en equipo, análisis de datos y exposición oral, incluso en lengua inglesa.
«La tecnología ha estado implícita en todo el proceso, pero siempre para conseguir un fin», señaló Cervera, remarcando que el aprendizaje va mucho más allá del uso de dispositivos.
Personalización del aprendizaje y atención al alumnado
Otro aspecto clave fue el potencial de la inteligencia artificial para personalizar el aprendizaje. Herramientas como Reading Coach permiten adaptar textos y actividades al nivel de cada alumno, facilitando una atención más individualizada. «No todos los alumnos tienen que estar leyendo los mismos textos, pero el profesor está trabajando con todos ellos», afirmó.
Esta personalización, bien utilizada, puede contribuir tanto al desarrollo académico como al bienestar emocional del alumnado.
Mirar al futuro sin perder el sentido educativo
Cervera concluyó con una reflexión que resume el desafío educativo actual: «Tenemos escuelas del siglo XIX, docentes del siglo XX y alumnos del siglo XXI». Frente a este desajuste, defendió una digitalización con límites, ética y acompañamiento docente.
«La tecnología tiene que ser una herramienta más, transparente dentro del proceso educativo», concluyó, insistiendo en que el verdadero reto no es tecnológico, sino pedagógico y humano.
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