- El proyecto «Pasaporte Familiar para el Primer Móvil» evidencia una alta demanda e interés social por el acompañamiento en el uso del primer móvil, con 271 solicitudes. La tasa de finalización del 72% refleja un buen nivel de compromiso.
- El programa, riguroso en dedicación y participación conjunta tanto de la persona adulta como del menor, garantiza un aprendizaje profundo y corresponsable.
- En conjunto, los resultados confirman la relevancia del programa y la necesidad de programas formativos que no solo informen, sino que capaciten y generen confianza, promoviendo un uso responsable, equilibrado y seguro de la tecnología dentro del entorno familiar.
PantallasAmigas con el apoyo de TikTok, presenta los resultados del proyecto educativo Pasaporte Familiar para el Primer Móvil, con el que ha ayudado a familias a prepararse y acompañar a sus hijas e hijos en un momento importante: la entrega de su primer teléfono. El proyecto ha contado con la colaboración de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Deusto y la cofinanciación del Proyecto SIC-Spain 4.0 (Unión Europea).
Pasaporte Familiar para el Primer Móvil
El proyecto consistió en la capacitación y el apoyo de adultos y adolescentes para crear las condiciones adecuadas, marcando una hoja de ruta, ofreciendo ayuda de manera flexible y personalizada, dando acceso a recomendaciones de expertos, foros familiares y webinars para facilitar una base sólida a la familia y aumentar la confianza sobre la preparación de todos los implicados, de modo que la decisión de entregar el primer móvil fuera un compromiso y una responsabilidad compartida.
Las tres fases del proyecto han consistido en:
- Capacitación de menores y adultos responsables, por separado.
- Desarrollo de actividades conjuntas entre padres e hijos.
- Desarrollo de un acuerdo de uso que regula derechos y deberes de ambas partes.
Resultados del Proyecto «Pasaporte Familiar para el Primer Móvil»
⦿ Familias solicitantes del «Pasaporte Familiar para el Primer Móvil»: 271.
⦿ Familias admitidas en el proyecto: 246 (distribuidas en 3 grupos: 72 + 114 + 60).
⦿ Familias no admitidas en el proyecto: 25 (principalmente por tener hijos menores de 11 años o por residir fuera de España).
⦿ Familias que sí completaron el PFPM: 178 (72%).
⦿ Familias que no completaron el PFPM: 68 (28%).
Estos datos reflejan un alto nivel de participación y compromiso por parte de las familias admitidas, con una tasa de finalización significativa del (72%). Asimismo, se observa que una parte relevante de las familias no logró completar el proceso, lo que sugiere la conveniencia de analizar posibles barreras (falta de tiempo disponible 70.6%, no responder a lo que esperaba 17.6%, falta de colaboración de la persona menor 7.4% o pérdida de interés/cansancio 4.4%) para mejorar la retención en futuras ediciones.
Los requisitos de acreditación del «Pasaporte Familiar para el Primer Móvil» han sido:
- Completar la formación y evaluación de la persona adulta (aprox. 10 horas).
- Completar la formación y evaluación de la persona adolescente (aprox. 6 horas).
- Asistencia a, al menos, 3 webinar de los 8 disponibles, para personas adultas.
- Asistencia conjunta a los 3 webinar para las personas adolescentes.
- Entrega de las tres actividades familiares.
En conjunto, los resultados indican que el programa ha tenido una buena acogida y ha contribuido a sensibilizar y preparar a las familias en la toma de decisiones responsables respecto al primer móvil, consolidando el enfoque de acompañamiento y corresponsabilidad.
Análisis de las familias participantes
La edad de las 246 personas adolescente implicadas han sido el 65.9% de 13 o 14 años y el 34.1% de 11 o 12 años.
Resultados de la encuesta previa a las familias antes de comenzar el proyecto:
Uso actual de dispositivos: Actualmente ¿su hijo/a usa algún dispositivo para comunicarse o acceder a Internet?
- El 50% respondió «No, no tiene ningún dispositivo personal (usa los de la familia ocasionalmente)».
- El 34% respondió «Sí, ya tiene un móvil inteligente (smartphone) propio».
- El 9% respondió «Sí, tiene una pulsera o reloj inteligente con funciones de comunicación».
- El 4% respondió «Sí, tiene un móvil básico (“teléfono tonto” solo para llamar/SMS)».
- El 3% respondió «Sí, tiene un smartphone diseñado para menores (con funciones limitadas o control parental integrado)».
La mitad de las familias indica que sus hijos/as aún no tienen un dispositivo propio, lo que sugiere una fase previa de observación y uso compartido. Sin embargo, un 34% ya dispone de smartphone, lo que refleja una penetración relevante a edades tempranas. Las alternativas como relojes inteligentes o móviles básicos tienen menor presencia, pero evidencian intentos de acceso progresivo. En conjunto, se aprecia una convivencia entre prudencia y adopción temprana de tecnología.
Edad prevista para el primer móvil: ¿A qué edad tiene pensado darle el primer móvil?
- El 40% respondió «No lo tenemos decidido/no hay fecha pensada».
- El 32% respondió «Cuando tenga 13 años».
- El 17% respondió «Cuando tenga 14 años».
- El 7% respondió «Cuando tenga 12 años».
- El 4% respondió «Cuando tenga 15 años o más».
Existe una notable indecisión (40%), lo que muestra inseguridad o falta de criterios claros. Aun así, los 13 años se consolidan como la edad más aceptada, seguida de los 14. Las opciones más tempranas (12 años) son minoritarias, al igual que retrasarlo a 15 o más. Esto indica cierta convergencia social hacia el inicio de la adolescencia como momento clave, aunque con dudas importantes sobre cuál es el momento más adecuado.
Edad en casos de otros hijos/as: Si hay otro/a adolescente en casa con móvil propio, ¿cuántos años tenía adolescente cuando obtuvo su primer móvil?
- El 54% respondió «Tenía 12 años o menos cuando recibió su primer móvil».
- El 32% respondió «Tenía 14 años».
- El 14% respondió «Tenía 15 años o más».
Más de la mitad de los adolescentes recibieron su primer móvil con 12 años o menos, lo que contrasta con las intenciones actuales más tardías. Esto sugiere una posible revisión crítica por parte de las familias basada en experiencias previas. El 32% lo recibió a los 14 años y un 14% más tarde, reflejando diversidad de criterios. En conjunto, se observa una tendencia a replantear decisiones pasadas hacia edades más prudentes.
Nivel de competencia digital de las familias: ¿Cómo se considera usted en cuanto al manejo de nuevas tecnologías?
- El 49% respondió «Usuario/a normal – Me defiendo con lo básico (usar apps comunes, internet, etc.)».
- El 37% respondió «Usuario/a avanzado – Me manejo con soltura; configuro dispositivos, soluciono problemas sencillos».
- El 8% respondió «Bastante “torpe” – Necesito ayuda frecuente; no me llevo bien con la tecnología».
- El 6% respondió «Muy avanzado/Experto – Soy referente en tecnología; configuro, protejo dispositivos y conozco bien las últimas novedades».
La mayoría se percibe como usuaria básica o intermedia (86%), lo que indica una competencia funcional pero limitada para abordar situaciones complejas. Solo un pequeño porcentaje se considera experto, mientras que un 8% reconoce dificultades significativas. Este perfil general sugiere la necesidad de formación específica, especialmente en aspectos de seguridad, configuración y acompañamiento digital, ya que muchas familias no se sienten plenamente preparadas para gestionar el uso tecnológico de sus hijos/as.
Razones para dar un móvil: ¿Por qué razones cree que podría ser necesario o positivo que su hijo/a tenga un móvil propio?
- El 58.4% respondió «Por seguridad y localización: poder contactarle y saber dónde está cuando se desplaza solo/a».
- El 49.4% respondió «Para que no se quede aislado socialmente; la mayoría de sus amigos/as ya tienen móvil».
- El 38.2% respondió «Para que aprenda a ser responsable digitalmente y maneje la tecnología de forma autónoma».
- El 33.7% respondió «No veo aún ninguna razón clara para que tenga móvil, pero lo estoy valorando por la insistencia del niño/a».
- El 27.0% respondió «Por necesidad académica: lo podría usar para tareas escolares, trabajos en grupo, buscar información».
- El 2.2% respondió «Para tenerlo entretenido/a en ciertos momentos y hacer más llevaderas esperas o viajes».
La principal motivación es la seguridad (58.4%), seguida de la integración social (49.4%), lo que evidencia una combinación de protección y presión del entorno. También destaca el interés educativo y de desarrollo de la responsabilidad digital. Sin embargo, un tercio de las familias aún no ve una necesidad clara, lo que refleja dudas o resistencias. El entretenimiento es una razón marginal, lo que indica que las decisiones están más asociadas a necesidades prácticas que al ocio.
Problemas previos con tecnología: ¿Han tenido en casa algún problema relacionado con el uso de Internet o dispositivos por parte de sus hijos/as menores?
- El 46% respondió «No, hasta ahora no hemos tenido ningún contratiempo importante en este tema».
- El 34% respondió «Sí, problemas de tiempo excesivo/abuso de pantallas (dificultad para desconectar, enfados al quitarle el dispositivo, etc)».
- El 8% respondió «Otro tipo de problema (por ejemplo, conflictos familiares graves por el tema del móvil)».
- El 5% respondió «Sí, incidentes de privacidad/seguridad (virus en el dispositivo, compras no autorizadas, publicación de algo sensible, etc.)».
- El 4% respondió «Sí, acceso a contenido inadecuado (violento, sexual, etc)».
- El 3% respondió «Sí, problemas de interacciones online: sufrió o participó en ciberacoso, contacto con extraños, engaños, etc».
Aunque un 46% no ha tenido problemas, más de la mitad sí ha experimentado alguna dificultad, destacando el abuso de pantallas (34%). Otros problemas como privacidad, contenidos inapropiados o ciberacoso aparecen en menor medida, pero son relevantes. Esto indica que los riesgos no son hipotéticos, sino experiencias reales en muchos hogares. La gestión del tiempo emerge como el principal reto cotidiano, por encima de riesgos más graves pero menos frecuentes.
Principales temores: ¿Cuáles son sus principales temores respecto a que su hijo/a use un móvil propio?
- El 67.4% respondió «En general, me preocupa “un poco de todo” lo anterior (todos esos riesgos me inquietan)».
- El 58.4% respondió «Que descuide otras actividades (estudio, deporte, descanso nocturno) y se vuelva “dependiente” del móvil».
- El 56.2% respondió «Que acceda a contenidos inapropiados o peligrosos (pornografía, violencia, desafíos virales arriesgados…)».
- El 47.2% respondió «Que comparta información personal o imágenes sin darse cuenta de los riesgos a su privacidad».
- El 44.9% respondió «Que sufra ciberacoso por parte de otros adolescentes».
- El 40.4% respondió «Que no respete las normas o límites y tengamos conflictos constantes por el uso del teléfono».
- El 33.7% respondió «Que sea víctima de un timo o estafa».
- El 27.0% respondió «Que sufra acoso por parte de un depredador sexual adulto».
- El 13.5% respondió «No tengo grandes temores; confío bastante en que sabrá manejarlo bien con nuestro acompañamiento».
- El 6.7% respondió «Que cometa algún delito o haga daño a alguien».
Predomina una preocupación generalizada (67.4%), lo que refleja una percepción amplia de riesgo. Destacan especialmente la dependencia del móvil, el acceso a contenidos inapropiados y los problemas de privacidad. También preocupan el ciberacoso y los conflictos familiares derivados del uso. Aunque algunos confían en el acompañamiento, la mayoría expresa inquietud ante múltiples riesgos simultáneos. Esto evidencia la necesidad de orientación clara y herramientas prácticas para afrontar estas preocupaciones de forma estructurada.
Expectativas del proyecto «Pasaporte Familiar para el Primer Móvil»: Indique qué conocimientos o herramientas espera llevarse de su participación en el programa
- El 78.7% respondió «En general, un poco de todo: quiero sentirme preparado/a y tranquilo/a cuando use el móvil, resolviendo las dudas típicas de padres/madres».
- El 60.7% respondió «Tener claras qué normas y límites poner al uso del móvil, y cómo negociarlas con mi hijo/a».
- El 58.4% respondió «Saber cómo fomentar un uso equilibrado y saludable de la tecnología en casa (evitar adicción, compatibilizar con estudios, sueño, etc.)».
- El 58.4% respondió «Obtener ideas para comunicarme mejor con mi hijo/a sobre estos temas y acompañarle sin conflictos».
- El 56.7% respondió «Aprender a configurar controles parentales u otras medidas de seguridad en dispositivos y aplicaciones».
- El 49.4% respondió «Conocer mejor las aplicaciones, redes o juegos que usan las personas menores y cuáles son apropiadas según la edad».
- El 42.7% respondió «Entender los principales riesgos digitales para poder prevenirlos (ciberacoso, fraudes, retos virales, etc.)».
- El 29.2% respondió «Explorar alternativas al móvil para ciertas necesidades (por ejemplo, otros dispositivos más básicos, o actividades offline para ocio)».
Las familias buscan principalmente una preparación integral (78.7%), lo que confirma la existencia de incertidumbre. Destacan necesidades concretas como establecer normas, fomentar un uso equilibrado y mejorar la comunicación con sus hijos/as. También hay interés en herramientas prácticas como controles parentales y conocimiento de aplicaciones. En menor medida, se valoran alternativas al móvil. En conjunto, se percibe una demanda clara de acompañamiento práctico, aplicable y adaptado a la realidad familiar.
Conclusiones de los resultados del Pasaporte Familiar para el Primer Móvil
Los resultados reflejan una situación de transición en las familias, marcada por la convivencia entre la incorporación progresiva del primer móvil y una creciente preocupación por sus efectos. Aunque muchos menores aún no tienen dispositivo propio, el acceso temprano es una realidad significativa. Las familias muestran dudas sobre el momento adecuado para introducir el móvil, influenciadas tanto por la presión social como por experiencias previas.
A nivel de competencias, predomina un conocimiento básico que resulta insuficiente para afrontar los riesgos percibidos, lo que incrementa la sensación de inseguridad.
Los problemas más habituales ya experimentados, especialmente el abuso de pantallas, refuerzan estas preocupaciones. En este contexto, las familias demandan orientación clara, herramientas prácticas y estrategias educativas para acompañar a sus hijos/as. En definitiva, se evidencia la necesidad de programas formativos que no solo informen, sino que capaciten y generen confianza, promoviendo un uso responsable, equilibrado y seguro de la tecnología dentro del entorno familiar.
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