• OpenAI activa una versión específica de ChatGPT para adolescentes (usuarios de entre 13 y 17 años), con mayores restricciones sobre contenidos sensibles, controles parentales ampliados y avisos para evitar la dependencia emocional. 
  • El sistema utiliza la predicción de edad para detectar posibles usuarios menores de 18 años y activar automáticamente las protecciones específicas para adolescentes, aunque esta tecnología puede cometer errores.
  • El Modo de estudio refuerza el uso educativo de ChatGPT, guiando al alumnado paso a paso, planteando preguntas y comprobando la comprensión para evitar que la IA se limite a hacer los deberes en su lugar.
ChatGPT para adolescentes

ChatGPT para adolescentes

OpenAI ha presentado ChatGPT para adolescentes, una experiencia específica dentro de ChatGPT que busca adaptar el uso de la inteligencia artificial generativa a las necesidades y riesgos de las personas menores de 18 años. La compañía ha anunciado esta nueva modalidad como un entorno diseñado especialmente para aprender, desarrollar habilidades, crear y explorar con IA, incorporando además más medidas de protección y nuevas herramientas para las familias.

Control Parental en ChatGPT: cómo gestionar el uso que los menores hacen de la Inteligencia Artificial

Después de la presentación en octubre de 2025 de las primeras funciones de Control Parental en ChatGPT, en está ocasión OpenAI plantea una experiencia diferente para quienes tienen entre 13 y 17 años, con protecciones activadas por defecto, funciones orientadas al aprendizaje, recordatorios para fomentar un uso equilibrado, medidas destinadas a evitar la dependencia emocional y un sistema de controles parentales que permite a madres, padres o tutores intervenir sobre determinados aspectos de la cuenta.

El lanzamiento llega en un momento en el que el uso de herramientas de inteligencia artificial por parte de adolescentes se está generalizando, especialmente para resolver dudas, preparar trabajos escolares, aprender idiomas, programar o desarrollar proyectos creativos, según refleja el informe de 2026 «European children’s use and understanding of Generative AI» realizado por EU Kids Online. Al mismo tiempo que aumenta la preocupación por los riesgos que pueden aparecer cuando una persona menor de edad interactúa con sistemas capaces de mantener conversaciones fluidas y generar contenidos personalizados.

¿Qué es ChatGPT para adolescentes? 

ChatGPT para adolescentes es una experiencia específica de ChatGPT dirigida a usuarios menores de 18 años. OpenAI señala que conserva las capacidades generales de ChatGPT, pero incorpora protecciones adicionales y herramientas especialmente pensadas para adolescentes.

La activación no depende únicamente de que una familia configure manualmente un perfil infantil. Cuando la información proporcionada por el usuario, la edad verificada o el sistema de predicción de edad indican que la persona tiene menos de 18 años, ChatGPT puede activar automáticamente esta experiencia. OpenAI comenzó su implementación mundial el 18 de agosto de 2026 para las cuentas de adolescentes que cumplen los requisitos, tanto en el plan gratuito como en los planes personales de pago, aunque la disponibilidad de determinadas funciones puede variar según la región.

Hay una cuestión fundamental: ChatGPT no está destinado a menores de 13 años. OpenAI establece además que las personas de entre 13 y 18 años necesitan el consentimiento de sus padres o tutores para utilizar el servicio. Para menores de 13 años, la compañía recomienda que, cuando se emplee con fines educativos, la interacción directa con ChatGPT sea realizada por una persona adulta.

Por tanto, cuando hablamos de ChatGPT para adolescentes no estamos ante una versión dirigida a niños y niñas pequeños. El público objetivo son fundamentalmente adolescentes de 13 a 17 años.

La edad deja de depender únicamente de lo que declara el usuario

Una de las piezas más importantes de esta nueva estrategia es la predicción de edad. OpenAI ha desarrollado un sistema que intenta determinar si una cuenta probablemente pertenece a una persona menor de 18 años. Para ello puede utilizar diferentes señales asociadas a la cuenta y a su utilización, como la antigüedad de la cuenta, los horarios habituales de actividad, los patrones de uso a lo largo del tiempo y la edad declarada por la persona usuaria.

La lógica es sencilla: si el sistema considera que existe una probabilidad suficiente de que la persona sea menor de edad, ChatGPT aplica automáticamente la experiencia diseñada para adolescentes.

Esta tecnología comenzó a desplegarse también en la Unión Europea durante agosto de 2026. OpenAI explica que, cuando exista incertidumbre sobre la edad, se optará por una experiencia más segura y, por tanto, por aplicar las protecciones destinadas a menores.

El sistema, además, puede cometer errores. Por eso OpenAI contempla un mecanismo para que una persona adulta que haya sido colocada por equivocación en la experiencia para adolescentes pueda verificar su edad y recuperar el acceso completo. La compañía señala que este proceso puede utilizar un selfie a través del servicio de verificación de identidad Persona.

Esta cuestión resulta especialmente relevante desde el punto de vista de la protección de la infancia: la eficacia de las restricciones depende en buena medida de que el sistema sea capaz de distinguir correctamente entre personas adultas y menores.

Más protección frente a contenidos sensibles

La principal diferencia de ChatGPT para adolescentes está en las salvaguardas que se aplican de manera predeterminada.

OpenAI explica que estas protecciones están diseñadas para reducir la exposición de los menores a contenidos que puedan resultar perjudiciales o inadecuados para su desarrollo. Entre los ámbitos que reciben un tratamiento reforzado se encuentran las autolesiones, la violencia, los trastornos alimentarios, las actividades peligrosas y el contenido sexual explícito o gráfico.

El sistema de predicción de edad contempla además medidas específicas frente a contenidos como la violencia gráfica, determinados retos virales que puedan fomentar comportamientos peligrosos, los juegos de rol sexuales, románticos o violentos, las representaciones de autolesiones y determinados contenidos relacionados con ideales extremos de belleza, dietas poco saludables o vergüenza corporal.

Esto significa que un adolescente no debería encontrarse exactamente con las mismas respuestas que una persona adulta ante determinadas peticiones.

OpenAI plantea estas diferencias como una adaptación a la etapa de desarrollo. La compañía afirma que sus políticas para menores de 18 años tienen en cuenta cuestiones como la percepción del riesgo, el control de impulsos, la influencia de los iguales y la regulación emocional durante la adolescencia.

El objetivo declarado no es eliminar la posibilidad de aprender o explorar contenidos, sino establecer un nivel de protección más elevado en aquellas áreas consideradas especialmente sensibles.

No solo se bloquea contenido: también se intenta cambiar la forma de responder

Uno de los aspectos más interesantes del anuncio es que OpenAI no plantea la seguridad únicamente como una cuestión de bloquear determinadas palabras o solicitudes. La empresa ha actualizado las especificaciones sobre cómo debe comportarse ChatGPT con usuarios menores de 18 años. Entre otras cosas, el sistema no debe fomentar la dependencia emocional, utilizar lenguaje romántico con adolescentes ni presentar la interacción como si existiera una relación humana entre la persona y la IA. Tampoco debe dar a entender que tiene sentimientos o conciencia.

Es una cuestión importante porque una conversación prolongada con una IA puede resultar aparentemente muy cercana. Como ya vimos, un chatbot puede contestar inmediatamente, recordar información, adaptarse al tono del usuario y mostrarse siempre disponible. Para una persona adolescente, especialmente en momentos de vulnerabilidad, esa interacción podría llegar a confundirse con una relación interpersonal.

La IA de compañía, cuando la inteligencia artificial se convierte en “amiga” de adolescentes y menores

OpenAI pretende precisamente reforzar la frontera entre herramienta tecnológica y relación humana. Los recordatorios integrados en la experiencia también pueden recordar al adolescente que está interactuando con una inteligencia artificial. La compañía afirma que busca favorecer las relaciones en el mundo real y unos hábitos de uso equilibrados, en lugar de promover una utilización constante del servicio.

Una de las grandes apuestas: «Modo de estudio», utilizar la IA para aprender y no para copiar

Otro de los grandes cambios afecta al ámbito educativo. OpenAI presenta ChatGPT para adolescentes como una herramienta especialmente orientada al aprendizaje. La experiencia incorpora el Modo de estudio, que utiliza preguntas orientativas, explicaciones paso a paso, comprobaciones de conocimientos y técnicas de apoyo para intentar que el estudiante comprenda el proceso en lugar de limitarse a copiar una respuesta.

La compañía también incorpora nuevos recordatorios para hacer los deberes de forma responsable. El sistema puede identificar situaciones en las que parece que un estudiante busca un atajo para completar una tarea y conducirle hacia el Modo de estudio para resolverla de forma colaborativa.

La idea es especialmente significativa porque uno de los grandes debates alrededor de la IA generativa en educación tiene que ver precisamente con la diferencia entre ayudar a aprender y hacer la tarea en lugar del estudiante.

OpenAI también anuncia cuestionarios y otras herramientas visuales y educativas para practicar y comprobar si realmente se ha comprendido un concepto. Además, incorpora un nuevo Horario de estudio que permite establecer momentos en los que las nuevas conversaciones comienzan directamente en el Modo de estudio.

Eso sí, el Horario de estudio no bloquea el acceso a ChatGPT. Su función es cambiar cómo comienzan determinadas conversaciones, no impedir que el adolescente utilice la herramienta.

Modo estudio - ChatGPT

Modo estudio – ChatGPT

Sobre el tema de la IA y los estudios, una encuesta publicada en 2026 en la revista Futurism, realizada por Pew Research Center, pone cifras concretas a este cambio de hábitos:

  • Un 10 % realiza todo su trabajo con inteligencia artificial, delegando completamente sus responsabilidades académicas.
  • En los hogares con ingresos inferiores, el 20 % de alumnado hace todas sus tareas con la IA. Lo que refleja que plataformas de IA actúan como una vía de escape rápida cuando falta dinero para pagar clases particulares o los padres no tienen tiempo para revisar las tareas.
  • La encuesta señala una pérdida de habilidades de escritura y razonamiento. Dejar las redacciones en manos de una máquina valida a los programadores que avisan de las limitaciones reales de este tipo de código. Los estudiantes dejan de practicar cómo sintetizar textos largos o estructurar sus ideas lógicas en un papel.
  • En los pasillos de los institutos se asume muchas veces que saber copiar bien con estas herramientas equivale a tener competencias informáticas.

Controles parentales: qué pueden hacer las familias

Los controles parentales son otra de las piezas centrales de la propuesta. Un padre, una madre o un tutor puede vincular su cuenta con la cuenta de un adolescente y gestionar determinados aspectos de ChatGPT. La vinculación es opcional y no permite acceder a las conversaciones ni consultar el historial de chats del adolescente. Tampoco ofrece un sistema de vigilancia en tiempo real.

Entre los ajustes que pueden gestionar las familias se encuentran la reducción del contenido sensible, el uso de las memorias guardadas para personalizar las respuestas, la utilización de determinadas funciones relacionadas con Codex, el navegador en la nube, el modo de voz y la generación de imágenes. También pueden controlar el Modo de estudio.

Además, mientras las cuentas permanecen vinculadas, el adolescente no puede modificar por su cuenta los ajustes que gestione el padre, la madre o el tutor.

Hora de descanso y estudio - ChatGPT

Hora de descanso y estudio – ChatGPT

Horario de descanso: una especie de desconexión programada

Una de las funciones más llamativas para las familias es el Horario de descanso. Permite establecer determinadas franjas horarias durante las cuales el adolescente no puede utilizar ChatGPT. Puede configurarse más de un periodo y la restricción afecta también a ChatGPT Work.

Esta función cambia bastante el enfoque habitual del control parental. No pretende únicamente controlar qué tipo de contenido aparece, sino intervenir sobre cuándo se utiliza la herramienta.

En un contexto de hiperconectividad, la posibilidad de establecer periodos sin acceso puede utilizarse para proteger momentos como las horas de sueño, aunque evidentemente no sustituye a otras medidas de acompañamiento familiar ni garantiza por sí sola un uso saludable de la tecnología.

Notificaciones de seguridad: una de las cuestiones más delicadas

Los controles parentales incorporan también notificaciones de seguridad, pero con una característica importante: no son un sistema de vigilancia continua. OpenAI señala que puede enviar una notificación al padre, madre o tutor en determinadas situaciones que planteen una preocupación grave por la seguridad del adolescente. Entre los supuestos contemplados se encuentran la detección, mediante personal especializado, de un riesgo grave de autolesión o determinadas situaciones relacionadas con conversaciones sobre actos violentos que puedan provocar la desactivación de una cuenta.

La notificación no incluye la transcripción completa de la conversación ni el historial del chat. Según OpenAI, solo se comparte la información necesaria para contribuir a la seguridad del adolescente.

Además, OpenAI advierte expresamente de que estas notificaciones no constituyen un monitoreo en tiempo real, pueden no detectar todas las situaciones problemáticas y no sustituyen la atención profesional ni los servicios de emergencia.

¿Qué ocurre con la privacidad?

Aquí aparece uno de los equilibrios más complejos del nuevo modelo. OpenAI pretende ofrecer a los adolescentes cierto grado de privacidad al mismo tiempo que proporciona a las familias herramientas para intervenir ante determinados riesgos. Por eso los controles parentales no incluyen acceso general a las conversaciones.

La compañía ya había señalado, dentro de su estrategia de seguridad para adolescentes, que considera necesario dar prioridad a la seguridad de los menores frente a determinados grados de libertad y privacidad cuando existe un riesgo significativo. La predicción de edad y los mecanismos de protección forman parte de ese enfoque.

¿Puede utilizar un adolescente la generación de imágenes o la voz?

La respuesta general es sí, aunque la disponibilidad y la configuración pueden depender de la región y de los ajustes familiares.

Los controles parentales permiten gestionar el Modo de voz y la generación de imágenes, que aparecen entre las funciones configurables. Si una función se desactiva, esta puede ocultarse o bloquearse para el adolescente, mientras que las demás protecciones de seguridad siguen aplicándose.

Esto resulta particularmente relevante en el caso de las imágenes, dadas las posibilidades que ofrecen actualmente las herramientas generativas y los riesgos relacionados con la privacidad, la manipulación de fotografías o la creación de contenidos sexualizados.

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La propia experiencia para adolescentes incorpora recordatorios que advierten de no compartir imágenes privadas o sensibles al subir fotografías.

La llegada de ChatGPT para adolescentes puede facilitar una aproximación más segura al uso de la inteligencia artificial, pero también plantea un reto educativo. La herramienta puede convertirse en un recurso extraordinario para aprender, investigar, practicar idiomas, programar, crear historias o desarrollar proyectos. Pero también puede utilizarse de manera pasiva, generar dependencia, facilitar atajos académicos o convertirse en una fuente de información poco fiable.

Por eso el principal desafío no consiste solamente en activar o desactivar funciones. Las familias necesitan acompañar el aprendizaje sobre cómo utilizar la IA: comprobar las respuestas, proteger los datos personales, evitar compartir información sensible, comprender que una IA puede equivocarse, aprender a formular preguntas adecuadamente y saber identificar cuándo una conversación debe trasladarse a una persona adulta de confianza.



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