Entrevistamos a Anna Ramis, autora del libro “De 0 a 3, ¿nada de pantallas?”. Abordamos durante esta conversación algunos de los aspectos más delicados, al tiempo que importantes, sobre la exposición a las pantallas de las y los más pequeños de la casa.

Anna Ramis participó en el episodio 4 del Podcast de PantallasAmigas titulado: Pantallas e infancia temprana, asunto delicado.

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Anna Ramis, autora del libro “De 0 a 3, ¿nada de pantallas?”

¿Cuándo y por qué decidiste empezar esta labor de divulgación en torno al tiempo de pantalla en las más tempranas edades?

Empecé poco a poco a partir de la formación, observación y asesoramiento que hacía en diversos centros educativos, en las aulas del segundo ciclo de educación infantil. Hablando con las maestras me explicaban que los niños y niñas llegaban a P3 con menos habilidades lingüísticas, menos habilidades de motricidad fina, más inseguros en los juegos de movimiento libre el patio, con más ansiedad y menor capacidad de espera… Por aquellos tiempos yo hacía también charlas a grupos de padres y madres, algunos de críos muy pequeños (de 0-3 años) y me impactó la naturalidad con estos padres habían puesto las pantallas en la vida cotidiana de sus hijos.

A partir de mi propia reflexión y del diálogo con maestras y psicólogas, empecé a leer y documentarme.

Cuando empezaste a profundizar en estas cuestiones ¿qué cosas te sorprendieron más?

Que el fenómeno de la invasión de la vida de los más pequeños por parte de las pantallas esté presente en todo tipo de familias, de todos los niveles socioeconómicos. Pero que tenga mayor incidencia entre los niños y niñas de familias más necesitadas de todo tipo de recursos, y con mucha pobreza familiar e infantil.

En una reunión con los servicios sociales de una zona muy pobre de Barcelona, me contaban como los niños de familia monomarentales, que viven en pisos compartidos con otras familias, y donde la madre trabaja con horarios de la hostelería y el turismo, las pantallas son la “niñera” de los críos. Y que se podían pasar horas des de muy pequeños.

Otra cosa que me sorprendió es la diferencia entre ver la tele (donde el niño tiene poco a interaccionar) y el ver o jugar a algo en la Tablet o el Smartphone de los padres, donde la interacción aumenta la dependencia y la adicción.

¿Qué razones de peso darías a alguien para que privara de las pantallas a su hijo o hija menor?

Son razones fundamentalmente de salud:

  1. Las pantallas “secuestran” la atención de los niños. Y en los 3 primeros años de la vida, los niños y niñas tienen que aprenderlo TODO, no necesitan para nada las pantallas. Necesitan las personas que les quieren y protegen, y necesitan toda su energía para explorar, conocer y comprender el mundo, y poder interaccionar con él, ganado autonomía.
  2. El tiempo que los niños dedican a las pantallas lo pierden de estar haciendo lo que les es propio: moverse, jugar, interaccionar con las personas y con el medio que les rodean, etc.

El exceso de pantallas antes de los 3 años (y por exceso entendemos más de 15 min al día a partir de los 2 años) pueden causar problemas de sedentarismo (asociado a la obesidad infantil, y de baja tonicidad muscular) problemas oculares, limitaciones al desarrollo del habla, problemas de concentración, y dificultades emocionales.

¿Cuáles y cómo de contundentes son los efectos demostrados provocados por el uso en exceso de pantallas en la primera infancia?

El hecho del consumo de pantallas en la primera infancia es relativamente nuevo. Existen pocos estudios longitudinales (que hayan observado y recabado información a lo largo de unos años) fiables (hechos con una muestra grande de población infantil) y siempre dependen de las informaciones que los progenitores quieren dar.

A veces se habla del rango 0 a 3 y otras veces del rango 0 a 6 ¿Cuáles son las diferencias más relevantes a estos efectos? ¿Por qué?

En las distintas investigaciones se selecciona el rango de edad. El consenso absoluto se da en la recomendación de la OMS de “cero pantallas” antes de los 2 años. Pero cada vez hay más estudios y pruebas que hasta los 3 años se debería mantener esta tendencia a cero. Algunos investigadores y/o divulgadores hablan de “proteger” a los niños de las pantallas hasta los 6 años.

Las diferencias más notables van ligadas al desarrollo cerebral y físico de los niños: cuánto más pequeños, mayor es el desarrollo; por lo que mayor y más absoluta debería ser la protección.

El cerebro de los humanos se desarrolla de una forma brutal durante los primeros años. Ahí es cuando se producen los aprendizajes que van a constituir la “placa base” con la que cada uno va a afrontar su vida. Por eso debemos cuidar que el desarrollo infantil se haga en las mejores condiciones, evitando el “secuestro” atencional que suponen las pantallas.

Un crio de 2 años no tiene recursos para no quedar “capturado” por las pantallas, uno de 6, pueda haber conocido alternativas válidas, y con mucho control parental puede ver unos minutos al día de pantallas.

¿Cuáles serían los tiempos máximos recomendables de uso de pantalla por día según edad entre 0 y 6 años?

Hay muchas escalas publicadas. Yo recomiendo:

  • Antes de los 2 años… cero (nada)
  • Entre los 2 años y los 3 o 4… unos minutos (no más de 15 seguidos) acompañado de un adulto y habiendo seleccionado muy bien qué contenidos. Jamás simultáneamente a comer, dormirse o tranquilizarse. También se pueden usar las pantallas para interaccionar con otros miembros de la familia.
  • De los 3 a los 6… pueden hacer servir las pantallas unos 30 minutos al día, en pequeños intervalos de tiempo, siguiendo las orientaciones anteriores.

Hablamos de tiempo de uso de las pantallas, ¿quizás habría que hablar también de tipo de contenido? ¿También influye el tipo de actividad, esto es, si el contenido y la pantalla permiten o exigen interacción?

Si las pantallas exigen o permiten interacción resultan más adictivas para los críos. Porque todos los juegos están pensados para que quieras seguir jugando, para que no puedas prescindir del placer de seguir con las pantallas.

Por eso ver unos dibujos en la televisión, y apagar inmediatamente, pude ser más regulable, por parte de un adulto, y menos adictivo.

No debemos dejar jamás un aparato conectado a Internet en manos de una criatura sola, porque detrás de un vídeo o de un juego puede aparecer otro, de contenido sumamente inconveniente.

Cuándo en tu libro te refieres a pantallas ¿incluyes la televisión? ¿Existía este mismo problema antes de las tablets y los móviles?

Si, podía existir el mismo problema. Hay hogares dónde (desde siempre, el televisor está encendido constantemente) y el valor de mando a distancia ésa el símbolo del poder.

El peligro con las tablets y los móviles es que los llevamos todo el día encima y a todas partes.

Cuándo la gente deja el móvil a un niño o niña de 2 años… ¿en qué porcentaje dirías que se debe a cada una de estas causas? Ignorancia (no conocen que son nocivos), Comodidad y Necesidad.

Yo diría que es un poco por los 3 motivos, y añadiría uno más, las dos falsas creencias: Que los críos de ahora son “nativos digitales” y por ello ya saben manejar pantallas de forma innata. Que las pantallas y todo lo tecnológico van a ser el futuro, y por lo tanto cuánto antes empiecen los críos a manejarlos, mejor.

¿Has detectado una preocupación creciente sobre este tema? ¿Crees que la sociedad le presta la atención debida? ¿Desde qué disciplinas se está mostrando más sensibilidad sobre esta cuestión: educación, pediatría, neuropsicología..?

A mi entender, debería ser una apuesta y compromiso conjunto de toda la sociedad: especialmente pediatría y educación. Pero también de los responsables de la formación digital de los adultos, de los servicios sociales a las familias, y sobre todo de los políticos con un compromiso por facilitar la conciliación laboral y familiar de los adultos con hijos pequeños…

Cada familia tiene una responsabilidad para con sus hijos, pero la sociedad, las instituciones políticas, sociales, culturales y sanitarias deberían articular medidas de protección a la pequeña infancia y de acompañamiento a los jóvenes padres y madres, que posibilitaran que la información llegue a todos y que todos tengan alternativas muy factibles antes de caer en las pantallas.

¿Cuándo impartes formaciones qué es lo que la gente te pregunta con más frecuencia? ¿y lo que más les sorprende?

Lo que más pregunta la gente es cuánto tiempo le puedes poner una pantalla al crio, pero no preguntan qué hacer durante el resto del día, que alternativas adecuadas a cada edad existen, o cómo sacar pantallas o minutos de pantallas cuando ya nos “hemos pasado”.

Lo que más les sorprende es que les recuerde que criar, ayudar a crecer y cuidar de un hijo pequeño es una oportunidad para revisar y mejorar tu vida de adulto, también en lo referente al consumo de pantallas por parte de las mamás y los papás.

También me ha sorprendido como la mayoría de los abuelos y abuelas se suman, con poca crítica a facilitar las pantallas a los nietos, porque se rigen por los 2 tópicos o creencias sociales que antes hemos citado.

Convénceme con una frase

Sinceramente: las pantallas, en la mayoría de los casos,  son un instrumento para la tranquilidad de los adultos, pero que pueden tener un coste muy alto en el desarrollo y la salud infantil. Si los derechos de los más pequeños tienen prioridad delante de los de los adultos, debemos responsabilizarnos de proteger su desarrollo saludable.

Cada día, cada semana, cada mes que los menores de 3 años pasan sin ver una pantalla es una inversión en su futuro.





Vídeo Pantalles i xarxes a les famílies de treballcat.

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