En el séptimo episodio del podcast de PantallasAmigas, Educación, Ciudadanía y Bienestar Digital, Begoña Beristain charla con Estefanía Jiménez, profesora del departamento de Comunicación Audiovisual de la UPV/EHU y miembro de EU Kids Online.

BULLYING Y CIBERBULLYING, acoso entre iguales

T01 E07 – BULLYING Y CIBERBULLYING, acoso entre iguales con Estefanía Jiménez

Estefanía Jiménez, además colabora con instituciones relacionadas con la infancia la juventud y la ciberseguridad. Es también coeditora del libro “Entres selfies y Whatsapps: Oportunidades y riesgos para la infancia y la adolescencia conectada” e investigadora principal del grupo EU Kids Online de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) que está diseñado para examinar las experiencias de uso, riesgos y seguridad online de niños, niñas, padres y madres.

¿Cómo viven en Internet los más jóvenes?

A la pregunta de Begoña, Estefanía destaca la precocidad de los niños y niñas en internet. “La edad de inicio del uso de internet ha ido disminuyendo paulatinamente, las primeras investigaciones desde EU Kids Online estimaban entre los 10 y 11 años, pero a medida que va pasando el tiempo, no tiene demasiado sentido preguntar a los niños cuando fue la primera vez que tuvieron contacto con internet porque no tienen conciencia de ello”.

“Primero los niños y niñas se inician en internet a través de otros dispositivos, generalmente en muchos centros escolares ya se está implantando la tablet como herramienta educativa, entonces comienzan a tener ese primer dispositivo de uso personal y cuando llegan a secundaria prácticamente no hay niño o niña que no disponga de su smartphone de uso individual”.

En la franja de 13 a 17 años entre el 93 % y 94 % de niños y niñas tiene su smartphone y además lo utilizan a diario. Sin embargo, el uso de las tablets disminuye y también el de los ordenadores de mesa, a medida que van creciendo prefieren el móvil”.

La lectura que saca Estefanía es la importancia de enseñar buenos hábitos cuando los niños son más receptivos.

Para lo que realmente utilizan internet los chicos y chicas es para comunicarse con familiares y amigos

“Es importante que aprendan cómo hacerlo e igual que hay unas normas de urbanidad, aprovechemos que están en internet desde pequeños también para enseñarles que hay cosas que no se deben hacer con respecto al modo con el que nos relacionamos con los demás, tampoco por whatsapp ni por cualquier otra vía online”.

Las actividades online no son ni totalmente beneficiosas ni totalmente arriesgadas

Estefanía hace una metáfora con el mar, “puede ser una fuente de disfrute absoluto, pero también una fuente de peligros, exactamente ocurre lo mismo con internet”.

“Lo positivo es que se puede acceder a gran cantidad de información, nos podemos conectar con otras personas y además a los niños les genera comunidad y poder estar en contacto con sus amigos que es muy importante para ellos”.

En el ciberbullying una única agresión puede servir para revictimizar

Estefanía define el bullying como: “un abuso de poder en una relación asimétrica entre quien domina y es sometido o sometida. Es una conducta repetida en el tiempo, depende de códigos morales y de conducta, está sometido a la ley del silencio, se produce en el ámbito escolar y la buena noticia es que es una dinámica social aprendida, es decir, lo mismo que se aprende se puede canalizar la rabia o la frustración de quienes ejercen el bullying para que no resulte lesiva para los demás”.

Respecto al ciberbullying, “una de las características es que una sola agresión puede servir para victimizar, es decir, si a un niño le están insultando a través de un vídeo no hace falta que haya insultos repetidos, ese vídeo puede ir circulando de uno a otro móvil y al final extenderse. Con lo cual el peligro de revictimización está ahí, aunque no haya habido más que un único episodio.

En el ciberbullying está extendida la idea de “no me van a pillar”

En el caso del ciberbullying se percibe como mucho más difusa la culpabilidad y además no está tan claro el rol de la víctima y victimario. “En un caso de acoso físico se ve quien está pegando / insultando y quien está recibiendo. En el ciberbullying hay muchos casos en que las propias víctimas se convierten a sí mismos en victimario de otras personas con dinámicas de venganza, etc. Es mucho más fácil que personas que a priori no nos podrían parecer agresores se estén convirtiendo en ciber agresores”.

La idea final es que el ciberbullying sigue siendo escolar, porque sus protagonistas siguen siendo personas que se han conocido y se relacionan en centros escolares. Esto quiere decir que “el ciberbullying también es responsabilidad de los centros escolares”.

Uno de cada cinco niños sintiéndose víctima de ataques de bullying y ciberbullying en el País Vasco

Dato extraído del informe de mayo del Instituto Vasco de evaluación de la educación sobre lo ocurrido en el curso pasado.

  • El 19 % de los escolares admite haber sido víctima de bullying.
  • Casi el 15 % y el 25 % de los alumnos de Primaria y Secundaria respectivamente afirmaba que no se lo habían contado a nadie.
  • Hay muy poca intervención adulta. Los padres y profesores solo intervienen en un tercio de los casos.
  • El tipo menos frecuente de acosos es el online, el ciberbullying, predomina los insultos y agresiones físicas.

Estefanía afirma con los datos anteriores sobre la mesa que “A los chavales les preocupa más el bullying cara a cara, por ser más frecuente y más lesivo para ellos que el ciberbullying que tiene más prensa por ese pánico adulto a lo desconocido”.

Igual no hay que prestar tanta atención a la herramienta a través de la cual se realiza el bullying sino a la propia conducta

Quien está agrediendo no es el teléfono móvil sino niños o niñas que no son conscientes o sí, pero no les importa que con su acción están haciendo sentir mal a otras personas. Esa acción de hacer daño se puede concretar de diferentes maneras, pero la raíz es la misma”.

Uno de cada cinco adolescentes entrevistados afirmaba haber sido agresor

Son datos extraídos del trabajo de campo realizado por EU Kids Online. Estefanía añade también el matiz de que “son más chicas que chicos los que respondieron afirmativamente”. “Tres de cada cuatro chicos o chicas que han ciberacosado han sido a su vez cibervíctimas”. “Es importante destacar los ambientes tóxicos y desagradables en los que se mueven”.

El 84 % de niños y niñas de 6 a 12 años afirmaban que durante el confinamiento había aumentado el uso del smartphone que habían hecho

…por el tiempo libre, por la falta de alternativas, por la necesidad o la demanda de más entretenimiento y además porque tenían en muchas ocasiones el permiso explícito de sus padres y madres.

Aumentó el uso de la tablet por razones escolares, aumento el uso de videoconferencias con amigos, pero sobre todo aumentó el uso del smartphone, en esa misma encuesta había un 20 % de chicos y chicas que afirmaban que se habían cansado de tanta tecnología. “Estos datos nos hablan de que la barrera y la tutorización necesaria no funcionó como hubiera debido en muchos casos”.

Tres intuiciones de Estefanía que nos ha dejado la pandemia

  1. La pandemia funcionó como catalizador, es decir, lo que antes era problemático ahora lo es más.
  2. El ataque al débil, quien quiera buscar escusas para el ataque al más débil las encuentra ahora con pandemia o sin pandemia.
  3. Los vicios online se han incrementado. Con más tiempo libre, más accesos.

Las principales preocupaciones de las familias son: el trato a sus hijos online u offline y el tiempo de conexión como fuente de conflicto

Entre las preocupaciones principales de las familias respecto a sus hijos lo que más les preocupa dejando a un lado la salud, es que traten a su hijo de forma desagradable sin distinguir de manera online u offline.

Sobre las principales fuentes de conflicto, en el pódium está el tiempo de conexión de sus hijos a dispositivos en el 65 % y el segundo motivo de conflicto es qué hacen en internet.

¿Qué pueden hacer las familias en casos de BULLYING Y CIBERBULLYING?

Como conclusión Estefanía nos deja varias recomendaciones a realizar en caso de estar sufriendo un caso de bullying o ciberbullying cercano. “Hablar con los niños afectados y con el centro escolar. Si llega el caso también con las autoridades para esclarecer los casos, que sean menores no significa que no tengan responsabilidades o que no haya que reconducir sus conductas”.

Los centros escolares se tienen que implicar por estimular las competencias sociales, las emocionales, trabajar la empatía, también para que quienes están asistiendo a episodios de bullying o ciberbullying no se queden callados. Hay muchos trabajos que ponen el acento en la capacidad de esa minoría silenciosa para decir “no en mi nombre” o no con mi silencio”.

También mentalizar que no se deben compartir o participar en ciberacosos.



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