Alma Fernández Arias, Directora médica de Savia, participó en las VI Jornadas Salud Digital, bajo el lema “Hacia una salud potenciada por la Inteligencia Artificial”, celebrada el pasado 27 de mayo de 2026, organizadas por Fundación MAPFRE, PantallasAmigas y el Colegio Oficial de la Psicología de Madrid.

Alma Fernández Arias, Directora médica de Savia - VI Jornadas Salud Digital

Alma Fernández Arias, Directora médica de Savia – VI Jornadas Salud Digital

Alma Fernández Arias es licenciada en Medicina y Cirugía por la Universidad de Oviedo. Completó parte de su formación médica en la Universidad Louis Pasteur de Estrasburgo (Francia) y cursó un Máster en Administración Hospitalaria en la Universidad Católica de Lovaina (Bélgica).

Actualmente es directora médica de Savia, la plataforma digital de salud de MAPFRE, cargo que desempeña desde hace más de ocho años. Cuenta con una amplia trayectoria en dirección y gestión sanitaria, acumulando más de dos décadas de experiencia en puestos de responsabilidad dentro del sector salud. Antes de incorporarse a Savia, fue directora médica de Sanitas Dental durante cuatro años y medio, así como directora médica de Servicios de Salud en Sanitas Nuevos Negocios durante dos años.

Con anterioridad desarrolló funciones directivas en diversas organizaciones sanitarias nacionales e internacionales, entre ellas la Mutualidad de Arquitectos, Arquitectos Técnicos y Químicos, United Surgical Partners International (Marbella) y el Hospital Sharp Mazatlán (México).

Su trayectoria profesional ha estado vinculada a la gestión clínica, la transformación digital de los servicios sanitarios y la incorporación de la innovación tecnológica para mejorar la atención a pacientes y profesionales.

La inteligencia artificial en salud: seis décadas de evolución para una medicina más humana

La inteligencia artificial (IA) ha pasado de ser una idea propia de laboratorios experimentales a convertirse en una herramienta capaz de transformar el diagnóstico, la cirugía, la prevención y la atención sanitaria. Así lo explicó Alma Fernández Arias, directora médica de Savia, durante su ponencia «60 años de revolución clínica. La Evolución de la IA en Salud».

Lejos de plantear una visión centrada en las máquinas, Fernández defendió que la verdadera revolución consiste en devolver tiempo a los profesionales sanitarios para reforzar la relación con los pacientes.

«No me gustaría hablar de máquinas que vienen a reemplazar médicos, sino del tiempo que la inteligencia artificial viene a devolvernos a los médicos para volver a mirar a los ojos a nuestro paciente».

Del sueño científico a los primeros sistemas expertos

La directora médica de Savia recordó que el origen de la inteligencia artificial es mucho más antiguo de lo que suele pensarse. Aunque muchas personas asocian la IA a herramientas recientes como ChatGPT, sus raíces se remontan a mediados del siglo XX.

Tras las primeras reflexiones de Alan Turing sobre la capacidad de las máquinas para pensar, durante las décadas de 1960 y 1970 surgieron los llamados sistemas expertos, programas diseñados para imitar el razonamiento humano mediante reglas lógicas.

Uno de los hitos más importantes fue MYCIN, desarrollado en la Universidad de Stanford, capaz de diagnosticar infecciones bacterianas y recomendar tratamientos antibióticos. Paralelamente aparecieron los primeros sistemas de ayuda al diagnóstico por ordenador en radiología.

Sin embargo, aquellos avances no lograron integrarse en la práctica clínica.

«La medicina no son solo datos, la medicina es contexto».

La falta de confianza de los profesionales, la escasa potencia informática y la ausencia de registros médicos digitalizados provocaron lo que hoy se conoce como el «invierno de la IA», una etapa de estancamiento que dejó una enseñanza fundamental.

«La tecnología, por buenísima que sea, requiere de infraestructura, pero también de la confianza de quienes la van a usar».

La revolución robótica llega al quirófano

La situación cambió radicalmente en los años noventa. La IA dejó de limitarse al análisis de información para incorporarse a sistemas robóticos que comenzaron a formar parte de la práctica médica.

Fernández destacó la aparición de AESOP (Automated Endoscopic System for Optimal Positioning), el primer robot capaz de controlar una cámara endoscópica mediante órdenes de voz, y la aprobación de sistemas de ayuda al diagnóstico para la detección del cáncer de mama.

El gran punto de inflexión llegó con el robot Da Vinci, aprobado por la FDA en el año 2000. Gracias a él, la cirugía incorporó nuevas capacidades de precisión y control.

«El robot no opera solo, es el médico quien opera».

La tecnología permitió reducir el temblor natural de la mano humana, mejorar la visión del campo quirúrgico y realizar intervenciones mínimamente invasivas con menores tiempos de recuperación para los pacientes.

Según explicó, este avance demuestra que la IA no sustituye al profesional sanitario, sino que amplía sus capacidades.

«El robot no viene a reemplazar al médico, sino a extender sus capacidades».

Big Data y aprendizaje profundo: el despertar de la IA moderna

La llegada del nuevo milenio supuso otro cambio decisivo. La digitalización masiva de historias clínicas y el aumento exponencial de la capacidad de procesamiento dieron lugar al auge del Big Data y del aprendizaje profundo o deep learning.

Las nuevas redes neuronales dejaron de depender de reglas programadas por humanos para aprender directamente a partir de millones de datos e imágenes médicas.

«A estos algoritmos ya no les decimos cómo tienen que diagnosticar, sino que les enseñamos millones de imágenes y ellos aprenden a identificar patrones por sí mismos».

Gracias a ello, la IA comenzó a detectar nódulos pulmonares, retinopatías diabéticas o alteraciones cardíacas con niveles de precisión cada vez mayores.

Fernández destacó especialmente los sistemas capaces de analizar resonancias cardíacas en segundos y las primeras herramientas autónomas aprobadas para diagnosticar retinopatía diabética.

«Cuando hablamos de una IA con una sensibilidad del 95%, no hablamos de una cifra, hablamos de miles o millones de cegueras evitadas».

Alma Fernández Arias - VI Jornadas Salud Digital

Alma Fernández Arias – VI Jornadas Salud Digital

La era de la IA generativa y la medicina predictiva

Actualmente, la inteligencia artificial ha entrado en una nueva etapa marcada por la IA generativa y la medicina de alto rendimiento.

Según explicó la ponente, las nuevas herramientas ya no solo diagnostican enfermedades, sino que son capaces de anticiparlas antes de que aparezcan los primeros síntomas.

«Hemos pasado de curar enfermedades a predecirlas antes de que ocurran».

Los avances en análisis genómico, diseño de fármacos personalizados y monitorización continua mediante dispositivos conectados están impulsando una medicina cada vez más personalizada.

Asimismo, los grandes modelos de lenguaje comienzan a integrarse en la consulta médica para transcribir conversaciones, estructurar información clínica y reducir tareas administrativas.

No obstante, Fernández insistió en que la responsabilidad final sigue siendo humana.

«La máquina propone, pero el médico dispone».

Ética, regulación y supervisión humana

Junto a las oportunidades, la inteligencia artificial plantea importantes desafíos relacionados con los sesgos, la privacidad y la fiabilidad de los sistemas.

La directora médica de Savia advirtió sobre la necesidad de garantizar que los algoritmos funcionen correctamente para todas las poblaciones y recordó que las llamadas «alucinaciones» de la IA pueden resultar especialmente peligrosas en entornos sanitarios.

«La IA exige supervisión humana absolutamente constante».

En este contexto, destacó el papel de la normativa europea, especialmente el AI Act, que considera de alto riesgo la mayoría de aplicaciones sanitarias basadas en inteligencia artificial.

Tecnología para humanizar la atención

Como conclusión, Fernández defendió una visión de la IA centrada en las personas. Para ella, el verdadero valor de estas tecnologías no reside únicamente en su capacidad de análisis, sino en su potencial para liberar tiempo y mejorar la relación médico-paciente.

«La IA puede ser un auténtico puente a la humanización de una medicina».

Una reflexión que resume el mensaje central de una ponencia que recorrió seis décadas de innovación tecnológica para recordar que, incluso en la era de los algoritmos, el corazón de la medicina sigue estando en las personas.



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