• Aunque muchas familias asocian WhatsApp a la comunicación con amigos y familiares, existen grupos accesibles mediante enlaces públicos donde participan cientos de personas desconocidas. Un simple clic puede exponer a niños, niñas y adolescentes a contactos no verificados, eliminando la sensación de entorno cerrado y seguro.
  • Entrar en estos grupos implica compartir datos personales y asumir riesgos. Esta exposición favorece riesgos como el grooming, el ciberacoso, las estafas, el spam, la difusión de contenido inapropiado o la pérdida progresiva de privacidad.
  • WhatsApp permite limitar quién puede añadir a un menor a grupos y restringir la visibilidad de datos personales. Sin embargo, la medida más eficaz sigue siendo la educación digital: enseñar a identificar riesgos, desconfiar de desconocidos, proteger la información personal y pedir ayuda ante situaciones incómodas.
Grupos de WhatsApp abiertos, cuando tu hijo o hija puede acabar hablando con desconocidos

Grupos de WhatsApp abiertos, cuando tu hijo o hija puede acabar hablando con desconocidos

WhatsApp forma parte del día a día de millones de personas y, cada vez más, también de niños, niñas y adolescentes. Aunque muchas familias asocian esta aplicación principalmente a la comunicación con amigos, compañeros de clase o familiares, existe una realidad menos conocida: los grupos abiertos o públicos de WhatsApp a los que cualquier persona puede acceder mediante un enlace o en ocasiones, ser agregado sin solicitarlo.

Estos espacios pueden reunir a cientos o incluso miles de usuarios desconocidos. En ellos conviven personas de diferentes edades, sexos, países e intereses. Y aunque algunos grupos tienen finalidades legítimas, como compartir aficiones o resolver dudas sobre videojuegos, otros pueden convertirse en escenarios donde menores quedan expuestos a riesgos importantes para su privacidad, seguridad y bienestar.

WhatsApp: una aplicación masiva entre adolescentes

WhatsApp sigue siendo la aplicación de mensajería más utilizada del mundo. A comienzos de 2025 superaba los 3.500 millones de cuentas activas a nivel global, consolidándose como la plataforma de comunicación más extendida del planeta. Cifra que se supo por un grave fallo de seguridad en WhatsApp que filtró esos 3.500 millones de números de teléfono.

En España, su penetración es extraordinaria. Diversos estudios sobre hábitos digitales muestran que el acceso a la mensajería instantánea se produce cada vez a edades más tempranas, coincidiendo habitualmente con la llegada del primer smartphone. Aunque WhatsApp establece una edad mínima de 13 años para crear una cuenta, numerosos menores comienzan a utilizarla antes, especialmente durante los últimos cursos de Primaria.

Para muchas familias, WhatsApp se percibe como una herramienta relativamente segura porque permite comunicarse con personas conocidas. Sin embargo, esta percepción cambia cuando hablamos de grupos abiertos, enlaces de invitación públicos o comunidades donde participan desconocidos.

Cuentas administradas en WhatsApp para preadolescentes bajo supervisión parental

¿Qué son los grupos de WhatsApp?

Los grupos de WhatsApp son espacios de conversación compartida donde varias personas pueden intercambiar mensajes, imágenes, vídeos, documentos, enlaces, notas de voz, ubicaciones y otros contenidos.

Diferencias entre grupos, comunidades y canales de WhatsApp

Dependiendo de la configuración, un grupo puede reunir desde unas pocas personas hasta 1024 miembros número que ha ido en aumento con el tiempo. Además, mediante los llamados enlaces de invitación, cualquier usuario que disponga del enlace puede incorporarse al grupo sin necesidad de conocer personalmente a los administradores. Esta característica resulta útil para organizar actividades, eventos o comunidades temáticas, pero también facilita que personas desconocidas entren en contacto directo con menores.

A diferencia de otras redes sociales donde los perfiles suelen ser más anónimos, WhatsApp se basa en números de teléfono reales. Por ello, cuando un menor entra en un grupo abierto no solo comparte mensajes: también expone parte de su identidad digital.

¿Qué se puede compartir en un grupo de WhatsApp?

WhatsApp permite compartir una enorme variedad de contenidos: fotografías, vídeos, audios y notas de voz, documentos, enlaces web, ubicaciones, contactos, encuestas, GIF y stickers y archivos de diversa naturaleza.

La plataforma cuenta con normas comunitarias y mecanismos de denuncia para combatir contenidos ilegales o perjudiciales. Sin embargo, debido al cifrado de extremo a extremo, WhatsApp no supervisa de forma preventiva el contenido de las conversaciones privadas o de los grupos.

Esto significa que, aunque existan normas, pueden circular imágenes violentas, contenidos sexuales, desinformación, mensajes de odio o enlaces hacia páginas inapropiadas antes de que sean denunciados.

De hecho, cada cierto tiempo se escuchan noticias sobre autoridades investigando grupos masivos en los que se difundía pornografía a menores tras haber sido añadidos sin consentimiento.

¿Se permite la pornografía en WhatsApp?

Las políticas de WhatsApp prohíben expresamente el uso de la plataforma para compartir material relacionado con la explotación sexual, así como otros contenidos ilegales (normas de WhatsApp). Sin embargo, eso no significa que sea imposible encontrar contenido sexual dentro de grupos abiertos.

En Internet existen directorios que anuncian grupos etiquetados como «+18», «adultos» o similares. También abundan enlaces que prometen acceso a material pornográfico, intercambios de imágenes íntimas o comunidades sexuales.

Cuando un menor accede a estos espacios puede exponerse accidentalmente a contenido para adultos, imágenes explícitas o conversaciones inapropiadas para su edad. Además, en algunos casos estos grupos sirven como puerta de entrada a otras plataformas menos controladas donde el contenido sexual es todavía más abundante (Telegram, OnlyFans…).

¿Cómo encuentran los adolescentes grupos de WhatsApp?

Muchos padres y madres desconocen que existen páginas web dedicadas exclusivamente a recopilar enlaces públicos de grupos.

Uno de los ejemplos más conocidos es wistickers.com o Agregame.com, que reúne miles de enlaces organizados por categorías, países, ciudades e intereses. La plataforma muestra grupos relacionados con amistad, videojuegos, deportes, música, citas, entretenimiento o comunidades temáticas diversas.

Ejemplo listado de grupos de WhatsApp

Ejemplo listado de grupos de WhatsApp

El problema que existe con las páginas de listados es su mantenimiento ya que los grupos peligrosos suelen cerrarse o eliminarse cada poco tiempo, obviamente por el tipo de contenido antes mencionado y el elevado número de reportes que reciben. Por ese motivo suele crearse un grupo de backup (respaldo) en paralelo antes de que sea cerrado el grupo principal. Los enlaces a grupos circulan mejor a través de: TikTok, Instagram, Telegram, Discord, foros especializados, comunidades de videojuegos, de streamers, equipos deportivos o de cualquier afición.

Para un adolescente, unirse a un grupo de WhatsApp puede parecer tan sencillo como pulsar un enlace.

Tipos de grupos de WhatsApp habituales en los que están los adolescentes

Varias encuestas analizan la membresía en chats de WhatsApp. Los números reflejan que más del 30% de los jóvenes encuestados afirma pertenecer a más de 10 grupos activos simultáneamente, mientras que el resto se concentra en horquillas de 6 a 10 chats grupales independientes.

@playz Los grupos de WhatsApp nos traen de cabeza, ¿cuántos tiene la gente? ¿Cuáles son los nombres más randoms de sus grupos? ¿A qué famoso meterían en el grupo? Descúbrelo en #calleplayz 👀✍️ #laplayzlist #whatsapp ♬ sonido original – Playz

Los grupos se pueden clasificar de menor a mayor peligro:

  • Familia: utilizados por toda la familia para hablar y coordinar el día a día.
  • Clase completa: utilizados para coordinar el curso, deberes o exámenes, en muchas ocasiones puede estar también el profesorado.
  • Eventos específicos: creados para organizar actividades extraescolares, cumpleaños o salidas de fin de semana.
  • Subgrupos de amigos: núcleos reducidos para socializar. Suelen ser las amistades reales. Su peligro es el de excluir a otras personas y ser proclives a hablar de las personas que no están dentro del grupo.
  • Aficiones: chats organizados en torno a deportes, videojuegos o intereses. Generalmente grupos abiertos de cientos de personas desconocidas y en el que su temática principal tiende a desvariar.
  • Grupos «fantasma»: cadenas de memes, compartir stickers para whatsapp, grupos donde se comparten enlaces para descarga de canciones, películas o series, grupos en los que «nos han metido» o grupos inactivos que quedan archivados. Son grupos masivos de personas desconocidas, ya sin una temática clara y en el que los contenidos van subiendo de tono.

El estudio publicado en marzo de 2026, Interacción de adolescentes en grupos de WhatsApp: la normalización del contenido violento, revela que adolescentes españoles de secundaria están expuestos frecuentemente en chats grupales a violencia explícita, sexual y discursos de odio, a menudo legitimados a través del humor y memes para normalizar la crueldad. Se observa una brecha de género donde los chicos difunden activamente el contenido y las chicas experimentan mayor malestar, todo agravado por la falta de supervisión adulta, lo que lleva a los autores a urgir intervenciones educativas basadas en la empatía y la alfabetización digital.

¿Qué información obtiene un desconocido cuando un menor entra en un grupo?

Esta es una de las cuestiones más importantes. Cuando un menor entra en un grupo abierto, el resto de participantes puede acceder a diversos datos personales dependiendo de la configuración de privacidad de su cuenta. Entre ellos:

  • Número de teléfono.
  • Nombre configurado en WhatsApp.
  • Fotografía de perfil.
  • Estado.
  • Hora de última conexión.
  • Información sobre si está en línea.
  • Mensajes enviados.
  • Archivos compartidos.

En otras palabras, una persona desconocida puede asociar un número de teléfono real a una identidad concreta en cuestión de segundos.

Medidas de Seguridad y Privacidad para menores al usar WhatsApp

Los principales riesgos para menores de acceder a grupos de WhatsApp abiertos

Grooming: cuando un adulto busca ganarse la confianza de un menor.

Los grupos abiertos permiten que adultos y menores coincidan en un mismo espacio sin que exista ningún control efectivo sobre la edad de los participantes. Un ciberdelincuente puede observar conversaciones, identificar menores, iniciar contactos privados y comenzar un proceso gradual de manipulación emocional. Normalmente el acercamiento no resulta agresivo ni sospechoso al principio. El agresor suele presentarse como alguien amable, comprensivo o con intereses similares. Con el tiempo puede solicitar fotografías, datos personales, videollamadas o encuentros presenciales.

Pérdida de privacidad.

Cada mensaje compartido deja información sobre gustos, hábitos, horarios, relaciones sociales y ubicación. Muchos adolescentes revelan datos personales sin ser conscientes de ello: centro educativo, ciudad donde viven, equipo deportivo, lugares que frecuentan, fotografías de su entorno… La acumulación de pequeños detalles puede permitir identificar fácilmente a un menor.

Difusión de contenido inapropiado.

Los grupos abiertos pueden convertirse en canales de difusión de: pornografía, violencia explícita, discursos de odio, bulos, retos peligrosos, enlaces fraudulentos… Diversos estudios como el de Jóvenes en la manosfera. Influencia de la misoginia digital en la percepción que tienen los hombres jóvenes de la violencia sexual, publicado por Fad Juventud, han mostrado cómo los contenidos dañinos, especialmente imágenes y vídeos, tienden a difundirse con gran rapidez dentro de grupos de WhatsApp.

Estafas y spam.

Los menores suelen tener menos experiencia para identificar engaños. Por ello pueden ser objetivo de: Falsos sorteos, regalos inexistentes, apps fraudulentas, ofertas de empleo falsas, enlaces de phishing, suplantaciones de identidad. Algunos grupos son creados específicamente para recopilar números de teléfono y posteriormente utilizarlos en campañas masivas de spam.

Ciberacoso. 

En los grupos abiertos resulta más difícil controlar quién participa. Un adolescente puede convertirse en víctima de insultos, burlas, humillaciones públicas o exclusión digital por parte de desconocidos. La situación se agrava cuando las capturas de pantalla o los mensajes terminan circulando fuera del grupo.

Contacto con comunidades perjudiciales.

Algunos grupos promueven conductas de riesgo, discursos extremistas, desinformación o comportamientos nocivos para la salud. La sensación de pertenencia puede hacer que determinados adolescentes permanezcan en espacios que les perjudican emocionalmente.

¿Cómo evitar que añadan a tu hijo o hija a grupos desconocidos?

Como explicábamos en el artículo Medidas de Seguridad y Privacidad para menores al usar WhatsApp, WhatsApp incorpora una función muy útil que muchas familias desconocen. Es posible configurar quién puede añadir una cuenta a grupos:

Configuración Grupos de WhatsApp

Configuración Grupos de WhatsApp

La por defecto es «Todos», pero la opción más recomendable para menores suele ser limitar la incorporación a personas conocidas, «Mis contactos». De esta forma, un desconocido no podrá añadir directamente al adolescente a un grupo sin autorización previa.

¿Cómo evitar que añadan a tu hijo a un grupo de WhatsApp con contenido peligroso?

Además de controlar quién puede añadirles a grupos, conviene revisar todas las configuraciones de privacidad y seguridad mencionadas en el artículo anterior.

Interesarse periódicamente por los grupos en los que participa tu hijo o hija

Las familias pueden interesarse por los grupos de WhatsApp en los que participan sus hijos e hijas planteándose estas sencillas preguntas:

  • ¿Quiénes forman parte?
  • ¿Cuál es su finalidad?
  • ¿Hay adultos desconocidos?
  • ¿Se comparte contenido inapropiado?

La supervisión debe adaptarse a la edad y madurez del menor, favoreciendo siempre el diálogo.

Un clic puede abrir la puerta a cientos de desconocidos 

Para muchos adolescentes, entrar en un grupo de WhatsApp parece una acción trivial. Basta con pulsar un enlace compartido en TikTok, Instagram o una página web. Incluso en ocasiones basta con que nuestro amigo o una persona conocida nos agregue a un grupo de WhatsApp. Sin embargo, detrás de ese gesto aparentemente inocente puede existir una exposición masiva a personas desconocidas.

WhatsApp sigue siendo una herramienta extraordinaria para comunicarse, aprender y mantener relaciones sociales. El problema no es la aplicación en sí, sino el desconocimiento de cómo funcionan algunos de sus espacios más abiertos.

Educar en privacidad, supervisar las configuraciones de seguridad y fomentar el pensamiento crítico permite que niños, niñas y adolescentes aprovechen las ventajas de la tecnología sin asumir riesgos innecesarios. Porque en Internet, igual que en la vida, no todos los lugares son adecuados para todos los públicos, y no todas las personas que parecen amigas lo son realmente.