- PEGI elevará la clasificación por edades de videojuegos con Cajas botín o Pases de Batalla a partir de junio de 2026.
- También endurecerá su postura con las funciones online de comunicación abiertas. Hasta el punto de que, si los juegos no cuentan con herramientas para limitar texto, voz o vídeo, podrán llegar a una clasificación de PEGI 18.
- La nueva norma europea podría afectar a títulos como EA Sports FC, que actualmente tiene PEGI 3 y pasar a PEGI 16.

PEGI se actualiza con nuevas normas para proteger a menores frente a riesgos digitales en videojuegos
El sistema europeo de clasificación por edades de videojuegos, PEGI (Pan-European Game Information), ha presentado en marzo de 2026 una de las reformas más importantes de su trayectoria. Las nuevas medidas buscan adaptar el etiquetado de los videojuegos a los cambios que ha experimentado la industria en los últimos años, especialmente en lo relativo a las compras dentro del juego, las mecánicas de fidelización y la interacción online.
No obstante, esta actualización también ha reabierto el debate sobre la capacidad de reacción del propio sistema PEGI ante los cambios del sector. Durante años, la clasificación por edades se centró principalmente en contenidos tradicionales como la violencia o el lenguaje, mientras que mecánicas controvertidas como las cajas botín, «loot boxes» o los sistemas de monetización persistente seguían presentes incluso en juegos catalogados para todos los públicos. Personas expertas y organismos reguladores ya habían advertido previamente sobre los riesgos asociados a estas dinámicas, especialmente por su posible similitud con modelos de juego de azar o por incentivar el gasto impulsivo en menores. En este contexto, algunas asociaciones consideran que las nuevas medidas llegan con cierto retraso respecto a la evolución real de la industria y a la creciente preocupación social sobre el impacto de determinadas prácticas digitales en la infancia.
Un sistema de clasificación que evoluciona con el entorno digital
Desde su creación, PEGI ha funcionado como una herramienta clave para orientar a las familias sobre el contenido de los videojuegos. Sus etiquetas: 3, 7, 12, 16 y 18 años, han permitido identificar el tipo de experiencias que ofrecen los títulos en función de elementos como el miedo, el sexo, las drogas o la violencia.
Sin embargo, el crecimiento de los modelos de negocio digitales y el diseño de experiencias online ha generado nuevas preocupaciones relacionadas con la protección de los menores. En este contexto, PEGI ha decidido ampliar sus criterios para tener en cuenta cómo determinadas mecánicas pueden influir en el comportamiento de las personas jugadoras o en su exposición a riesgos económicos y sociales.
Según ha explicado Dirk Bosmans, director general de PEGI, esta reforma representa probablemente «la actualización más significativa» en la historia del sistema, tanto por su alcance como por su impacto potencial en la industria del videojuego.
Cuatro nuevos criterios centrados en los «riesgos interactivos»
Las nuevas medidas presentadas incorporan cuatro categorías adicionales que influirán directamente en la clasificación por edades de los videojuegos. Estos criterios comenzarán a aplicarse a partir de junio de 2026, principalmente en nuevos lanzamientos o en títulos que introduzcan cambios relevantes.
1. Compras dentro del juego y contenidos limitados
Uno de los aspectos más destacados de la reforma es la regulación de las compras integradas. Los videojuegos que incluyan ofertas limitadas por tiempo o cantidad, como pases de batalla o contenidos que caducan, recibirán una clasificación mínima PEGI 12.
Además, aquellos títulos que vinculen sus compras a tecnologías como los NFT (activos digitales únicos e irrepetibles registrados en una blockchain) o el uso de blockchain podrán ser clasificados directamente como PEGI 18, lo que restringirá su acceso a menores.
Este cambio pretende incentivar a los desarrolladores a implementar sistemas de control parental o mecanismos que permitan desactivar las compras por defecto, lo que podría reducir la clasificación en algunos casos.
2. Cajas de botín y recompensas aleatorias de pago
Las denominadas «loot boxes» o cajas de botín han sido uno de los elementos más controvertidos del sector en los últimos años. Estos sistemas permiten a las personas jugadoras gastar dinero real para obtener recompensas aleatorias, lo que ha generado debates sobre su posible similitud con prácticas de juego de azar.
Con la nueva normativa, cualquier videojuego que incluya este tipo de mecánicas tendrá como mínimo una clasificación PEGI 16, pudiendo elevarse a PEGI 18 en determinados casos, por ejemplo cuando se utilicen representaciones propias de juegos de casino.
El objetivo de esta medida es mejorar la transparencia y ofrecer a las familias información más clara sobre los riesgos asociados al gasto en videojuegos.

Ejemplo de Mecánicas que fomentan el uso recurrente: «Subidas de nivel gratis solo por iniciar sesión en Fortnite»
3. Mecánicas que fomentan el uso recurrente
Otro de los criterios incorporados está relacionado con el llamado «juego por cita», es decir, sistemas diseñados para incentivar que los usuarios vuelvan a jugar de forma frecuente mediante misiones diarias, recompensas por conexión o rachas de actividad.
Estos títulos recibirán normalmente una clasificación PEGI 7, que podrá elevarse a PEGI 12 si el juego penaliza a los jugadores por no participar de forma continua. Este cambio reconoce el impacto que el diseño persuasivo puede tener en la gestión del tiempo y el bienestar digital de menores.
4. Comunicación online y seguridad en comunidades
La última categoría se centra en la interacción entre personas jugadoras. Los videojuegos que permitan comunicación abierta mediante texto, voz o vídeo sin contar con herramientas eficaces de moderación o denuncia podrán ser clasificados directamente como PEGI 18.
Con esta medida, PEGI busca fomentar entornos digitales más seguros y promover que los desarrolladores implementen sistemas para prevenir el acoso, la toxicidad o la exposición a contenidos inapropiados.
Impacto en la industria y en los videojuegos más populares
La reforma podría afectar a algunos de los títulos más vendidos del mundo. Esto significa que videojuegos como la saga EA Sports FC, que incluyen compras in-game y mecánicas de cajas de botín en su modo Ultimate Team, podrían pasar de PEGI 3 a PEGI 16 de golpe.
Entre la emoción y la adicción: los mecanismos que mantienen a gamers gastando dinero en FC
Este cambio no se aplicará de forma retroactiva a todos los videojuegos existentes, sino que entrará en vigor principalmente en nuevas entregas o en juegos que modifiquen sus características principales. Para la industria, esto supone un incentivo para revisar modelos de monetización y diseño de experiencias digitales, especialmente en aquellos productos dirigidos a públicos jóvenes.
Una respuesta a preocupaciones sociales y regulatorias
Las nuevas medidas de PEGI se producen en un contexto de creciente preocupación social por el impacto de ciertas prácticas digitales en menores, como el gasto impulsivo o la exposición a comunidades online poco seguras.
En distintos países europeos se han planteado iniciativas regulatorias relacionadas con las cajas de botín y otros sistemas de monetización, lo que ha impulsado al propio organismo a actualizar sus criterios para mantener su relevancia como herramienta de protección y orientación.
En España a finales de 2025, se lanzó la campaña bajo el lema “menos loot boxes, más real gamers” con la que el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 pretende concienciar sobre las técnicas psicológicas que pueden conducir a la adicción. Además de la campaña, el Gobierno tiene una iniciativa en trámite parlamentario para prohibir las loot boxes. Se trata del Proyecto de Ley de Protección de menores en entornos digitales, que superó la enmienda de totalidad de Vox el pasado mes de septiembre de 2025.
Volviendo a PEGI, afirman que estas actualizaciones pretenden ofrecer «asesoramiento más útil y transparente» tanto a jugadores como a familias, reflejando mejor la experiencia real que puede encontrarse en los videojuegos actuales.
Un paso más hacia un ecosistema digital más seguro
La actualización del sistema PEGI representa un paso importante en la evolución de la protección de la infancia en el entorno digital. Al incorporar los riesgos interactivos como criterio de clasificación, el organismo reconoce que la experiencia de juego va más allá del contenido narrativo o visual, y que factores como el diseño económico o social también influyen en el bienestar de las personas menores de edad.
Para entidades educativas y organizaciones que trabajan en el ámbito de la ciudadanía digital, estos cambios ofrecen nuevas oportunidades para sensibilizar sobre el uso responsable de los videojuegos y promover hábitos saludables en el ocio digital.
- Decálogo para la elección y disfrute sin riesgos de los videojuegos en familia
- Equilibrio Digital “Móvil y Videojuegos. Disfrutar sin Abusar”
En un sector que continúa transformándose rápidamente, la capacidad de adaptación de sistemas como PEGI será clave para seguir proporcionando información clara y fiable a las familias.
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