F3, F3 app o f3.cool, es una de las aplicaciones más utilizadas por los jóvenes en la actualidad. Con más de 5 millones de descargas es fácil encontrarnos la app entre los tops de aplicaciones más descargadas, tanto en dispositivos iOS como en Android. De una forma muy resumida F3 es una aplicación de preguntas y respuestas, es cierto que su punto diferenciador frete a otras redes sociales es el anonimato, pero el anonimato está presente como característica negativa.

F3 está muy ligada a Instagram, desde el registro en la aplicacion ya nos pide introducir la dirección de F3 como enlace en nuestro perfil de Instagram. De hecho, una forma fácil de describir F3 sería algo así como un Instagram de las preguntas y respuestas anónimas.

Primeros pasos en F3 y funcionamiento

Una vez descargada, lo primero que se necesita es crear una cuenta o vincular una de otras redes sociales Facebook, Snapchat, Twitter, Google o cuenta de email. El siguiente paso es introducir nuestra fecha de nacimiento y aquí nos encontramos la primera sorpresa, ya que, a pesar de estar catalogada en la tienda de Apple para mayores de 17 años, la edad mínima para crear una cuenta en F3 son 13 años. Sin duda una edad no recomendable para este tipo de aplicaciones de mensajería y más aún si tiene como lema “Haz preguntas anónimas“.

Es necesario aceptar los términos de uso, política de privacidad y tratamiento de nuestros datos con fines publicitarios. Una vez aceptado todo lo anterior creamos nuestro perfil con nuestro nombre o mejor dicho nickname y comenzamos a conceder o denegar permisos a la aplicación. El primero es conectar con nuestros amigos de Facebook, es curioso que siendo una aplicación cuya baza sea el anonimato quiera saber quiénes son nuestros amigos. De nuestra respuesta (aceptar o denegar) dependerá que las preguntas realizadas sean de personas desconocidas para nosotros o de nuestro círculo de amistades cercano. El siguiente paso es permitir o no el acceso a nuestra ubicación, esto también tendrá repercusión en el tipo de preguntas y usuarios que nos sugiera la aplicación seguir.

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Aumenta la popularidad respondiendo preguntas

Una vez que tenemos nuestro perfil creado ya podemos comenzar a realizar preguntas entrando en otros perfiles o comenzar a responder las preguntas que tengamos en nuestra bandeja.

Lo que se pregunta o se comenta depende de cada usuario, aunque has de saber que la respuesta no está garantizada. Si eres tú el receptor de una pregunta y no te interesa, puedes eliminarla o incluso bloquear a la persona que te la envió, pero como el juego va de responder, a más preguntas respuestas, más popularidad dentro de la aplicación. La propia app ya lanza el anzuelo con un interrogante, la llamada pregunta del día, que sirve para romper el hielo y empezar. Después una mezcla de preguntas de amigos y otros comentarios disfrazados por anónimos hacen el resto.

¿Qué música te gusta?, ¿Quién es para ti el más guapo de clase?, ¿Qué perfume utilizas? Son un ejemplo de preguntas positivas. El problema es que abundan las de tipo negativo e incluso se llegan a realizar peticiones para compartir imágenes de índole sexual.

Las respuestas pueden ser bien de tipo texto, con dibujos manuscritos, así como cambiar el fondo de pantalla. Incluso lo más común es utilizar una foto diferente como fondo a cada respuesta.

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Usa el anonimato de forma responsable

El aviso que aparece en la aplicación ya nos hace sospechar que anteriormente F3 ha sufrido un mal uso por parte de sus usuarios.

En otros países los colegios ya han enviado cartas a las familias reportando casos de ciberbullying entre escolares a través de este tipo de aplicaciones. En España apps del mismo tipo: Tellonym, Yolo y ThisCrush que hacen del anonimato su característica principal, también han disparado las alarmes entre familias, educadores y vigilantes digitales por favorecer el ciberacoso entre los jóvenes.

Es un hecho que cuanto más tiempo destinan los jóvenes a este tipo de aplicaciones, más susceptibles se vuelven de compartir información personal. Cada segundo que pasan asomados a esa ventana, crece la posibilidad de que alguien contacte con ellos. Y entre quienes les observan, siempre puede esconderse una persona que tienda a comportarse de manera poco agradable. Así, se crea una cadena que se retroalimenta y multiplica conforme avanza la sesión frente a la aplicación o red social.